Feeds:
Entrades
Comentaris

Archive for the ‘reflexiones’ Category

Dos minuts de reflexió no fan mal a ningú.

YouTube

Read Full Post »

Dos minuts de reflexió no fan mal a ningú

 

Read Full Post »

Tinc la sospita que quan nosaltres marxem a treballar, el barri es transforma.

Ho dic perquè, quan algun cop hi he estat fora d’hores, no trobo la mateixa gent al carrer, ni és la mateixa llum la que reflecteixen els arbres, les voreres, els edificis, ni s’escolta la mateixa remor.

Crec que el senyal és quan els últims avis deixen els néts a l’escola…

Les cafeteries s’omplen dels habituals, a qui les cambreres atenen per nom i pregunten, per la coneixença, coses quotidianes de salut, de compres, de família, de gestions petites i grans.

La gent que treu el gos ho fa d’una altra manera, amb vocació de passeig llarg, d’estona per jugar, de prendre el sol mentrestant.

Veig senyores grans amb aquells carros de compra que els fan de caminadors anant a les botigues de barri, les poques que encara no han tancat per sempre: la merceria, el rápido pel calçat, la ferreteria, el forn de tota la vida. Són aquestes botigues on hi ha cadires per seure mentre esperes el torn i pots parar-te a parlar amb la veïna, i molt probablement sabràs què pensa fer de dinar.

Tornen amb els carros sense omplir gaire, perquè són pocs… o ningú més a la casa, i perquè volen sortir cada dia al carrer. La perruqueria, potser setmanal, és un altre dels rituals que endevino.

Pels matins, als bancs de la rambla, més aviat seuen els homes. N’hi ha dels que arreglen el país i el futbol, i d’altres que callen, que només hi són, sense poder escollir la companyia, sense triar el lloc, amb tots els anys al damunt sense esperar ja gaire res, només no haver d’anar a l’hospital i que no els portin a una residència.

Sempre em sorprèn veure com carreguen el cotxe per anar d’excursió les persones amb places d’aparcament reservades per a minusvàlids: bosses amb entrepans, canyes de pescar, neveres, calçots, escopetes, bicicletes… Podria dir que segurament sento enveja parcial, no per la discapacitat, és clar…

Trobo també, en poques ocasions, mares afortunades i pares amb els seus nadons, i algun personatge disfressat d’esportista que sembla que en breu començarà l’entrenament.

A qui no he trobat mai, però mai, és als podadors de l’ajuntament que s’anuncia que han d’arreglar l’arbrat perquè no ens trenqui els vidres de les finestres. Alguns dies veiem màquines que suposem que són d’ells, però si cada any les branques són més i més llargues, potser no han tallat prou. No tenen compassió de que escombren i ens arrabassen les nostres flors i cultius que prou que ens costa de fer-los prosperar aquí a la ciutat!

Read Full Post »

Dos minuts de reflexió no fan mal a ningú

Read Full Post »

Voy a hacer esta entrada en mi blog porque el trabajo de los funcionarios y el resto del personal que trabaja en cualquier lugar más o menos perdido del mundo merece ser puesto en valor por quienes hemos sido beneficiarios de su labor. El Consulado de España en Pekín fue para nosotros el lugar donde hacer pie en medio de un país que experimentamos como estar en alta mar en una frágil barca en medio de la tormenta.

La llegada precipitada a China supuso realmente un choque cultural, y gracias a Dios que íbamos prevenidos por una paciente que había sido tratada en el mismo hospital al que llevamos a nuestra Sara. Horarios diferentes, costumbres hospitalarias chocantes (solo trataban a los pacientes, no les daban comida; no limpiaban la habitación, no había auxiliares de clínica ni celadores…), y el idioma. El idioma con su escritura incomprensible también y un código gestual que tampoco coincidía en nada con el que nosotros más o menos manejamos aquí (ayer, después, dónde…). Y el inglés, el que hablaban allí, que era incompatible con el nuestro y apenas había puntos de conexión para entender lo que nos decían[i].

Y todo lo que podía solucionar la tecnología, con traductor de Google o lector de ideogramas chinos, quedaba a expensas de la conexión a Internet, que nos fallaba rato sí, rato también. Así que era difícil comunicarnos con las doctoras y enfermeras, e imposible hacerlo con los familiares de los otros pacientes que estaban allí también todo el día, o en el supermercado, o en el hotel… donde no había nadie que hablara inglés, ni siquiera el suyo. Sí, todo muy sencillo.

Vivíamos aislados en medio de la pena y sufrimiento que llevábamos, hasta que los amigos de España comenzaron a enviarnos contactos en China, que nos asesoraron, visitaron, atendieron y acompañaron hasta el final[ii].

Hubo uno de los contactos, que nos fue facilitado con mucha prevención y misterio (yo creo que era un espía, por lo menos), que nos llamó y nos apremió a que comunicáramos al Consulado nuestra presencia mediante un correo electrónico, mientras no podíamos hacer llegar físicamente el formulario para la inscripción consular en su registro como residentes temporales. Y así lo hicimos.

Y cuando llegó el día tan temido en que Sara nos dejó, en medio del dolor indescriptible de aquellos momentos había que atender cuestiones prácticas para llevarla a casa. Y ahí fue cuando llamamos al Consulado.

Lo que voy a decir a continuación igual no es políticamente muy correcto, pero oír la voz que nos atendía en español de España hizo que nos sintiéramos inmediatamente en territorio amigo. Y cuando les explicamos de qué se trataba, la deferencia, colaboración y celeridad que mostraron ya por teléfono supuso que realmente nos sintiéramos auxiliados.

Al día siguiente fuimos al Consulado a primera hora a la dirección que ya teníamos: 朝阳区三里屯东四街九号, 邮编100600 北京[iii].

Bueno, que llegamos allí, y realmente sentimos que estábamos en España, en una oficina como las nuestras, con personas que hablaban nuestro idioma, con carteles claros y entendibles. Nos dieron preferencia en las gestiones y tenían preparada toda la documentación. Vino a darnos sus condolencias el Cónsul en persona, D. Carlos Sáenz de Tejada Gorman, todo muy protocolario pero muy de agradecer, y allí nos lo facilitaron todo con delicadeza y eficiencia, para que no tuviéramos que ocuparnos de nada que no requiriera indispensablemente nuestra atención.

El Consulado de España en Pekín fue el amparo en nuestra desolación, el apoyo necesario para volver a casa con Sara en el menor tiempo posible y sorteando todas las dificultades que teníamos de modo añadido al no comprender nada (ni las costumbres, ni los chantajes amparados por aquella dictadura, ni el qué hacíamos allí en China, ni por qué después de todo Sara nos había dejado…).

 

[i] https://febejorda.com/2019/05/08/estan-locos-estos-romanos/
[ii] https://febejorda.com/2019/05/04/aqui-tambien-hay-angeles/
[iii] 9 Sanlitun Dongsijie, 100600- Chaoyang, Pekín – Mucho más claro así, ¡pero quien tenía que entenderlo era el taxista!

 

Read Full Post »

Salm 119:105

Dos minuts de reflexió no fan mal a ningú

 

 

 

 

Read Full Post »

Gracias.

 

A los que desde el primer momento, por empatía o por cariño, os sumasteis a nuestro dolor y nos habéis acompañado hasta hoy.

Que enviabais discretamente a alguien a preguntar cuando sabíais que había visita médica, que os alegrabais con las buenas noticias y os entristecíais con las malas. Que procurabais tener palabras de aliento aun en los momentos más complicados.

 

Gracias.

 

A los que en cuanto supisteis de la enfermedad de Sara os pusisteis a orar, pidiendo consuelo, fuerzas y sanidad.

A los que sin conocer a Sara ni a la familia adoptasteis nuestra pena e intercedisteis personalmente o como grupos delante del Señor.

A los que, cuando lo que hizo falta fue dinero, ahí estuvisteis derrochando generosidad: a los que conocemos y a tantos anónimos que contribuyeron a acercar el milagro médico.

 

Gracias.

 

A los que, prudentemente, nos hacíais saber que estáis ahí… y que seguiréis estando ahí ahora también.

A los que nos habéis dicho que nos queréis y lo habéis demostrado hasta el último momento.

A los que habéis tenido sinceras palabras de acompañamiento por la partida de Sara, aun sabiendo que siempre quedan cortas, que no pueden expresar la tristeza ni abarcar el sufrimiento. Pero nos las habéis hecho llegar por cariño, para consolarnos, por el arropo que sabéis que suponen al corazón.

Gracias por cada abrazo regalado, que ha sido recibido como bálsamo y medicina tangible.

 

Gracias.

 

A los que sin medida ni momento nos habéis abrumado con todo lo que habéis sabido: wasaps, llamadas, correos, mensajes en facebook

Gracias por cada flor, por cada foto, por cada comentario que perfilaba a nuestra Sara, por tanto amor hacia ella.

Gracias a la iglesia del Señor Jesucristo, la de casa, la de tantos lugares, a nuestra preciosa familia en China.

 

Xièxiè.

 

Gracias porque a través de tantos de vosotros hemos recibido el consuelo de que la vida de Sara, tan breve a nuestros ojos, no ha sido en vano, pues deja huella en muchos corazones en todo el mundo por haber reflejado claramente el amor de su Señor y Salvador Jesús, y seguirá brillando.

Gracias a los amigos cercanos que regalaron todo por amor a Sara y David, para que la ceremonia de despedida fuera como a Sara le hubiera gustado.

Gracias a los que nos acompañasteis ese día por cariño a alguno de la familia, que os acercasteis o que vinisteis desde la otra punta del país o del planeta.

 

A todos y cada uno, mil millones de gracias. Siempre.

Read Full Post »

Micromejorías

¿Que cómo está Sara? Pues ahí va, resistiendo como una campeona con unas fuerzas que no tiene, con el ánimo prestado, con la valentía del que teme pero sigue, en un cuerpo donde, ahora sí, se está librando la batalla que, si Dios quiere, la sanará.

 

Hubo un día en que nos dimos cuenta de que una cosa iba un poco mejor, y al siguiente otra, y al cabo de dos días otra más, de manera que en los últimos quince días hemos constatado micromejorías que, sumadas, hacen que Sara esté más aliviada.

 

Ella sigue muy delicada, postrada en cama, necesitando atención las veinticuatro horas del día. Pero el tratamiento ya está comenzando a trabajar para curarla (lo sabemos porque ya se presentan algunos de los síntomas de los efectos secundarios, y los médicos nos lo confirman).

 

Miramos hacia delante. La semana que viene una prueba de control para constatar la reducción de la enfermedad: eso nos dicen, que ya será muy evidente. De pensarlo se nos saltan las lágrimas. Nosotros esperamos verlo antes en Sara, en cómo se encuentra estos próximos días. ¡Deseamos tanto ver macromejorías!

 

Y a final de mes… Bueno, el Señor dirá, todo sigue en sus manos. Seguimos adelante, con su presencia y su ayuda cercanas, con la convicción de que Él es bueno, nos ama y sabe lo que hace.

Read Full Post »

Sí, aquí todo es distinto. ¿Quieres entrar en el ascensor y sois un millón esperando? Ni por orden de llegada, ni por preferencia por situaciones especiales como sillas de ruedas, ni dejar salir a los que quieren bajar. O haces por entrar en un esfuerzo que incluso puede que violente alguno de tus endebles principios al respecto, o te quedas.

¿Estás admirando la parte más moderna del hospital, con paneles luminosos y pantallas de vídeo gigantes? Recepción con música de aquí de estilo triunfante.Todo perfectamente indicado con carteles amplios en su idioma simplificado (¡menos mal, jaja!). El suelo, pulido, parece un espejo. Y la gente escupe, sí, en el suelo.

¿Crees que por ser peatona en un recinto hospitalario sin aceras y sin calle, los vehículos que se disponen a aparcar se desplazarán a una velocidad que denote algo de prudencia? ¡Ja! Los cochazos no, claro, ellos tienen preferencia total en la vida y en la vía, y parece que hacen carreras por conseguir alguno de los pocos estacionamientos libres. Los coches más normales, tampoco. Ni las motos, ni unas furgonetillas diminutas con un montón de plazas (es verdad que aquí mi altura y tamaño normalitos me hacen estar por encima de la media), ni las bicis, ni unas motillos pequeñas con anorak que encima no hacen ruido. Si quieres sobrevivir en tus desplazamientos a pie debes andarte con mil ojos.

¿Los hospitales que tú conoces son como una especie de hotel donde además cuidan a las personas enfermas que se hospedan? Aquí cuidan a los pacientes… pero no hay servicio de limpieza de habitaciones, ni auxiliares de planta ni celadores, ¡ni servicio de comida para los hospitalizados!

Están locos estos romanos…

Read Full Post »

Al cim del turó hi ha un home vell. Amb els braços alçats dirigeix la seva mirada al cel. A sota, a la vall, es lliura una batalla.

 

És un home vell, i està cansat. No és només la fatiga de la jornada, sinó la d’una pila de dies i d’anys que han estat difícils i feixucs.

 

Tanca els ulls i prega per la victòria. Ja no té forces, no se li sostenen els braços en alt. Necessita reposar.

 

Però allà són els qui el sostindran: li posen una pedra a sota, perquè s’assegui, i li sostenen les mans ben aixecades.

 

 

 

És Moisès. Clama per guanyar la batalla que estan lliurant Josué i uns quants homes. Es troba a Refidim, al sudoest de la península del Sinaí. Està cansat de conduir un poble rebel que murmura i critica, i alhora lluitar contra els pobles que els volen impedir el pas, els amalequites en aquesta ocasió. I davant la fatiga, allà es troben Aaron i Hur, que li sostenen els braços.

 

 

És la Sara. I el David, i els altres. Clamen per la victòria en la batalla que s’està lliurant de nou mitjançant la ciència. Són lluny de casa. Estan cansats de la lluita durant anys contra un limfoma rebel i contumaç. Però allà estàs tu. I tu, i tu, i tu i tu. I tots vosaltres, que en oració mantindreu fermes les nostres mans fins a la posta del sol.

 

I després de guanyar completament la batalla i esborrar per sempre més tot rastre del limfoma, aixecarem un altar i en direm ‘el Senyor és la meva bandera’[i].

 

 

[i] Èxode 17:12,15

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »