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Ángeles en Madrid


Sí los hay, a estas alturas del siglo XXI. Nunca los había visto antes, pero están entre nosotros.

El Madrid de otros tiempos era familia y risas de niños, edificios imponentes, vacaciones, luces, encuetros con amigos y actividades docentes, espacios amplios, la plaza Mayor, una cañita y bocadillos de calamares, historia familiar en el Hotel Palace, recuerdos en la iglesia de Chamberí…

El de ahora es otro Madrid. Es el Madrid del dolor, la incertidumbre, la espera de la sentencia, el pánico. Y es en este Madrid donde los ángeles se han mostrado de manera inesperada, porque se encuentran de incógnito repartidos por la ciudad. Pero los hemos identificado.

En esta época siguen vistiendo de blanco, aunque no con túnicas. Lucen uniforme de camisa y pantalón de algodón o batas hasta la rodilla por encima de la ropa, blanco todo, y sábanas y esponjas jabonosas en las manos, o termómetros en los bolsillos, o jeringas y sueros en carros ruidosos, o fonendos colgados del cuello.

Y sabes que son ellos por esa mirada de calor tierno cuando te saben vulnerable, o la palabra dulce que te regalan en el momento más terrible, o por el apretón en el brazo cuando ya no tienes fuerzas para contener las lágrimas.

Uno de los ángeles está en la planta quinta, se hace pasar por doctora, y deseaba de corazón que lo que le pasa a mi niña no fuera de su incumbencia, pareciendo incluso que luchaba por un diagnóstico más favorable de la especialidad de la segunda planta.

Otro de los que hemos identificado lucía una melena pelirroja, y apareció por la noche con la excusa de tomar la tensión a la chiquilla, y nos vio el susto incluso a oscuras, y se quedó hablando con nosotras y explicándonos lo que necesitábamos oir. Justo antes de retirarse, nos dijo con una sonrisa pícara: “Por cierto, me llamo Esperanza”.

Hemos conocido algunos más. Uno se hacía pasar por paciente y se interesaba genuinamente por la salud y los progresos del tratamiento de mi hija.

Y durante todo este tiempo difícil, uno que, desde la discreción, seguía todas las incidencias desde el principio, los resultados de las pruebas, subía a dar ánimos y explicaciones claras, y a hacernos reir si era necesario, y que se presentó sin más disimulo y de manera inmediata en el día más oscuro, cuando la soledad abrumaba ya tanto que sentías sobrepasadas tus fuerzas, tu ánimo y casi todas tus reservas frente a lo que estaba ocurriendo. Y vino con refuerzos, y nos regalaron el abrazo acogedor, los besos, las palabras de bálsamo para el espíritu.

He cogido tanta práctica en la identificación de estos seres maravillosos, ¡que soy capaz de detectar a los que ni siquiera visten de blanco! Algunos te preparan una tila doble en la madrugada o, con su apariencia de casi 70 años, son capaces de bajar volando dos pisos para preguntarte por la niña antes de que tomes el ascensor.

Ahora, sobre todo, necesito ver los ojos de ese otro ángel que duerme en algún lugar que deseo de todo corazón que sea plácido; necesito su dulzura y sus sonrisas, su ánimo sereno, y necesito, necesitamos, que sea pronto, cuanto antes muchísimo mejor.



Aviso antes de empezar que voy a hablar de catalanas y catalanes. Y de puestos destacados que ocupan en algunos rankings de Europa y del mundo.

Hace unos meses una de mis hermanas me comentó que en su iglesia les habían estado informando acerca de un congreso misionero de las Iglesias Bautistas de Marylandi, en EEUU, cuyo tema central era las etnias y comunidades no alcanzadas por el evangelio en el mundo. En uno de los seminarios se exponía que, hoy en día, se da el caso de etnias que viven en medio de otras culturas y permanecen con sus propias características e idiosincrasia, y pusieron como ejemplo el de los vaqueros mexicanos en Texas que no se identifican con los vaqueros texanos y hacen vida separadamente.foto-bcn

Y aquí es donde me llegó el dato, tan sorprendente que me dejó realmente perpleja e incrédula. Tanto es así que pedí los apuntes y dosieres que se me pudieran facilitar para convencerme de lo que me estaban diciendo.

En este momento es cuando requiero un redoble de tambores para una tercera posición en la clasificación mundial, que vendría a ser una medalla de bronce en lenguaje deportivo: la tercera comunidad menos alcanzada del mundo es la catalana. La catalana de lengua materna, y catalanohablante.

Primera reacción: ‘Este dato es absolutamente incorrecto.’

Segunda reacción: ‘No puede ser, porque en Cataluña hay más de 700 puntos de testimonio evangélico.’

Tercera reacción: Pausa…

Cuarta reacción: ‘¿Y si es verdad?’

Tercera posición, detrás de los quechuas en Ecuador y la comunidad japonesa en Brasil.

Mientras aún no sabía cómo manejar este dato, llega un informe desde la 6ª Conferencia Misionera Internacional de Hermanos (IBCM6), celebrada en Ponzetia, cerca de Roma, en junio de 2015. Y aquí, ya lo digo, vamos a por la medalla de plata. En el ranking de jóvenes más ateos de Europa, en segunda posición (sí, redoble, venga), los jóvenes catalanes.

Los unos y los otros son los catalanes cuya lengua materna es el catalán, los jóvenes también. Estamos hablando de unos dos millones y cuarto de personas o más.

Para mí este segundo dato fue como un mazazo sobre el primer mazazo. Y ya me di por enterada.

Y al meditar sobre este hecho terrible, se me ocurrió que parte del problema podía venir de no aplicar el Principio nº 1 de Misionología: ‘Proclama el evangelio en la lengua de quien aún no conoce al Señor, para llegar a su corazón’.

¿Recuerda el lector la historia de Cameron Townsend? Cuando este misionero estadounidense se hallaba en Guatemala para evangelizar a los pueblos de la zona, ofreció a un hombre un folleto en español. ‘¿Tiene alguno en kakchikel?’, le preguntó el hombre. ‘No tengo ninguno, lo siento’, respondió Townsend. A lo que el guatemalteco replicó: ‘Bueno, si su Dios es tan grande, ¿por qué no puede hablar mi propia lengua?’

El esfuerzo y las dificultades lingüísticas para traducir al kakchiquel los primeros capítulos del evangelio de Marcos fueron grandes, pero mayor fue el entusiasmo el día que las personas allí en San Antonio pudieron leerlos en su propia lengua.

La historia de Cameron Townsend nos llena de alegría, pues además sabemos que posteriormente fundó la entidad Traductores Bíblicos Wycliffe, nombre en honor a John Wycliffe, el primero en iniciar una traducción completa de la Biblia al inglés medio. Desde 1942 han traducido la Palabra a cientos de lenguas, atendiendo incluso grupos lingüísticos que no disponían de alfabeto. ¡Qué labor tan enfocada en cumplir el mandamiento del Señor de ir por todo el mundo y predicar el evangelio!

¿Por qué tanto empeño y esfuerzo por traducir las escrituras a lenguas minoritarias e incluso en declive? ¿Por qué tanto interés en saber quiénes quedan por alcanzar, para orar por ellos y hacer lo necesario para que el mensaje de salvación y vida les llegue?

Porque estas personas tienen un corazón lleno de amor por sus semejantes que se están perdiendo para siempre. Y actúan.

¿Por qué no se ha predicado el evangelio en catalán en Cataluña? ¿Quizá mis conciudadanos no escuchan el mensaje maravilloso de la Biblia porque creen que es el de un Dios omnisciente que no conoce idiomas, que no conoce su lengua? ¿Los jóvenes catalanes están construyendo, entonces, su futuro al margen del Señor? ¿Qué sociedad van a levantar?

¿Por qué no hemos hablado en catalán en las iglesias de Cataluña? ¿Por qué apenas lo hacemos hoy?

¿Porque al dictador no le gustaban los ‘dialectos’? ¿Porque hemos heredado ese pensamiento único que no admite diversidad ni deja libertad? ¿Porque permitimos que la política decida en asuntos espirituales y respecto a la misión que nuestro Señor nos encomendó?

¡¡Quiero hablar con el responsable!!

Y entonces… entonces me doy cuenta de que el responsable soy yo.

Que no he amado a mi prójimo como a mí misma.

Que no he obedecido a mi Señor y Salvador, cediendo al chantaje emocional que se ha ejercido sobre nosotros cada día, sin tregua, desde diversos ámbitos.

Que, a pesar de que el sentido común me decía claramente que, como Pablo, me hiciera a todos de todo por amor al evangelio, para que se salvaran algunos, no lo he hecho.

Qué triste y vergonzante realidad.

Que el Señor me perdone.

Que el Señor nos perdone.

 

i De la agencia misionera de Richmond, Virginia

 

(Publicado en Protestante Digital el 24/09/2016: http://protestantedigital.com/magacin/40364/Quiero_hablar_con_el_responsable )

 

Vespreja

Sento el sopar espetarregant al foc –avui serà pollastre.

La ràdio informa com si res de tristors, tragèdies i decepcions.

La gossa espera, davant la porta del carrer, que arribi algú altre: jo no estic gaire per festes, en aquest moment.

Surto al balcó. L’aire gronxa tota la verdor dels arbres que, des d’aquí estant, semblen un riu mans i amic, les ones del qual ajuden a descansar els ulls castigats de la feina, del dia sencer, de les penes.

Aixeco la mirada cap el cel i, abans d’acabar d’enfosquir, un núvol encés de rosa travessa el blau a la banda de muntanya.

img_1426Respiro. Profundament. La frescor i la tranquil•litat d’aquesta hora reconforta.

El dia ha portat alegries també, gràcies a Déu. I reptes.

La vida segueix.

Vaig a veure com està el pollastre…

Una vista magnífica del mar, des d’aquí dalt, i a mà dreta, allà lluny, el castell de Blanes; i badia rere badia, al fons de tot, entre una broma persistent –per més clar que sigui el dia-, Montjuïc.

En general, riures i veus alegres, i guitarres, ukeleles i aprenents de cantaires; i gossos enjogassats i llenyataires vocacionals, i timbes improvisades amb concentració de professionals.

És temps de fotos, de menjar tot el que es deixi cuinar a la brasa, de fer el llangardaix prenent el sol o d’abrigar-se com una esquimal, segons el caprici del cel; de caminar, de llegir, de no fer res… De pensar, de recordar, fins i tot de sommiar…

Trobem a faltar la nostra cronista de vacances, la família escampada per tot arreu, els estimats que tenim  mig adoptats i aquells que amorosament ens han acollit amb els braços oberts.

És temps de bandes sonores diverses, segons qui connecti el mòbil als altaveus.

És temps de respirar profundament.

És temps de parlar, de descobrir, d’aprofundir, de perdonar, d’estimar.

És temps de vacances, és temps de família.

Quiero creer que la supuesta mejora en el salario merecerá la pena. Que el trabajo principalmente es para eso, para ganar el sustento, sobre todo cuando no es vocacional.

Y sí, es cierto. No sólo en la coyuntura actual, si no siempre: disponer de una ocupación remunerada es una bendición.

Pero, ¿qué hacer cuando la sensación, ya a estas alturas de la vida, es de pereza infinita respecto a la readaptación necesaria a un nuevo puesto de trabajo?taula nova

Sin embargo, confieso que me traiciona la curiosidad. Y estas ganas innatas de aprender cosas nuevas, aunque sean de gestión de asuntos referidos a… de cuestiones de… de temas relacionados con mundos absolutamente abstrusos para los simples mortales. Digamos que tienen su qué.

Y confieso también que los cursillos de formación han sido interesantes; y conocer la historia de la gestión, su evolución, las dificultades y las mejoras, los avances en los soportes técnicos… Vamos, ¡un mundo, ya os digo!

Y eso, que allá voy. Siempre adelante.

Hola, princesa

Tú en el trabajo. Ocupada con tus papeles. Después, durante un rato, introduces datos en el ordenador. Quizá demasiado rato. Mejor levantas la vista para descansar los ojos y relajar la mente un momento. Pero las paredes y el mobiliario tan grises, y los compañeros tan concentrados y con esa cara de fatiga o aburrimiento igual que la tuya…

Procuras localizar alguna de esas pequeñas plantas supuestamente benefactoras que adornan alguna mesa, mayoritariamente minicactus, pero terminas pronto de buscar algo verde o colorido: es una oficina, qué quieres, aquí no hay una gran muestra botánica.

Tienes sobre la mesa unos cuantos expedientes por resolver, esperas que no sean muy complejos. Que es viernes. Que sabes que el agotamiento acumulado espesa el pensamiento y acogota las neuronas.

Después de leer un rato sabes que necesitas levantarte un momento, porque si no puede salir perjudicado, sin tú querer, algún que otro administrado. Hay que llevar un portafirmas a la subdirectora, te ofreces a hacerlo.

Te levantas, portafirmas en mano, te diriges a los ascensores, y te cruzas con un compañero que va en sentido contrario, de los de la casa, de siempre, que ya peina canas, que te dice, sonrisa en boca, “Hola, princesa”, mientras sigue su camino.

Y a ti se te distienden un poco los músculos de las cervicales, y se te disuelve una pizca el cansancio. Porque ese es el efecto medicinal de una palabra amable, de una mirada limpia, de una sonrisa franca.

Como algunos ya sabéis, la semana pasada fue mi cumpleaños. Y si tengo que definir con una palabra qué es lo que siento, sin duda alguna diré que gratitud.

Gratitud por un día más de vida que inauguraba un nuevo año para mí, por haber llegado hasta aquí, por haber llegado bien.careta

Gratitud por mis amigos de facebook que tomaron unos instantes para felicitarme; gratitud por aquellos que, entremezclados con esos, dedicaron amables y generosas palabras respecto a mi persona o mis actividades, levantándome la moral… por si hacía falta o por puro cariño; gratitud por los deseos de bendición que recayeron sobre mí ese día, y por tanta ternura, y tantos besos y abrazos y corazones…

Gratitud por tantos wasaps que no alcancé a contestar, preocupando así a alguna de mis felicitadoras, y por tantos saludos cariñosos en la oficina y regalos inesperados.

Gratitud a mi súperpreciosa familia, cómplices para regalar más felicidad en forma de montaditos exquisitos, pañuelos verdes, cafeteras, fotos y palabras amorosas desde la otra punta del mundo… incluyendo yernos favoritos despistados.

Sé que todo, todo, es en realidad un regalo de quien me ama y me cuida desde siempre, mi Dios asombroso. Sin esperarlo, sin merecerlo… ¡tantas cosas buenas! Eben-ezer…

De nuevo, y siempre, gratitud…

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