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Vespreja

Sento el sopar espetarregant al foc –avui serà pollastre.

La ràdio informa com si res de tristors, tragèdies i decepcions.

La gossa espera, davant la porta del carrer, que arribi algú altre: jo no estic gaire per festes, en aquest moment.

Surto al balcó. L’aire gronxa tota la verdor dels arbres que, des d’aquí estant, semblen un riu mans i amic, les ones del qual ajuden a descansar els ulls castigats de la feina, del dia sencer, de les penes.

Aixeco la mirada cap el cel i, abans d’acabar d’enfosquir, un núvol encés de rosa travessa el blau a la banda de muntanya.

img_1426Respiro. Profundament. La frescor i la tranquil•litat d’aquesta hora reconforta.

El dia ha portat alegries també, gràcies a Déu. I reptes.

La vida segueix.

Vaig a veure com està el pollastre…

Una vista magnífica del mar, des d’aquí dalt, i a mà dreta, allà lluny, el castell de Blanes; i badia rere badia, al fons de tot, entre una broma persistent –per més clar que sigui el dia-, Montjuïc.

En general, riures i veus alegres, i guitarres, ukeleles i aprenents de cantaires; i gossos enjogassats i llenyataires vocacionals, i timbes improvisades amb concentració de professionals.

És temps de fotos, de menjar tot el que es deixi cuinar a la brasa, de fer el llangardaix prenent el sol o d’abrigar-se com una esquimal, segons el caprici del cel; de caminar, de llegir, de no fer res… De pensar, de recordar, fins i tot de sommiar…

Trobem a faltar la nostra cronista de vacances, la família escampada per tot arreu, els estimats que tenim  mig adoptats i aquells que amorosament ens han acollit amb els braços oberts.

És temps de bandes sonores diverses, segons qui connecti el mòbil als altaveus.

És temps de respirar profundament.

És temps de parlar, de descobrir, d’aprofundir, de perdonar, d’estimar.

És temps de vacances, és temps de família.

Quiero creer que la supuesta mejora en el salario merecerá la pena. Que el trabajo principalmente es para eso, para ganar el sustento, sobre todo cuando no es vocacional.

Y sí, es cierto. No sólo en la coyuntura actual, si no siempre: disponer de una ocupación remunerada es una bendición.

Pero, ¿qué hacer cuando la sensación, ya a estas alturas de la vida, es de pereza infinita respecto a la readaptación necesaria a un nuevo puesto de trabajo?taula nova

Sin embargo, confieso que me traiciona la curiosidad. Y estas ganas innatas de aprender cosas nuevas, aunque sean de gestión de asuntos referidos a… de cuestiones de… de temas relacionados con mundos absolutamente abstrusos para los simples mortales. Digamos que tienen su qué.

Y confieso también que los cursillos de formación han sido interesantes; y conocer la historia de la gestión, su evolución, las dificultades y las mejoras, los avances en los soportes técnicos… Vamos, ¡un mundo, ya os digo!

Y eso, que allá voy. Siempre adelante.

Hola, princesa

Tú en el trabajo. Ocupada con tus papeles. Después, durante un rato, introduces datos en el ordenador. Quizá demasiado rato. Mejor levantas la vista para descansar los ojos y relajar la mente un momento. Pero las paredes y el mobiliario tan grises, y los compañeros tan concentrados y con esa cara de fatiga o aburrimiento igual que la tuya…

Procuras localizar alguna de esas pequeñas plantas supuestamente benefactoras que adornan alguna mesa, mayoritariamente minicactus, pero terminas pronto de buscar algo verde o colorido: es una oficina, qué quieres, aquí no hay una gran muestra botánica.

Tienes sobre la mesa unos cuantos expedientes por resolver, esperas que no sean muy complejos. Que es viernes. Que sabes que el agotamiento acumulado espesa el pensamiento y acogota las neuronas.

Después de leer un rato sabes que necesitas levantarte un momento, porque si no puede salir perjudicado, sin tú querer, algún que otro administrado. Hay que llevar un portafirmas a la subdirectora, te ofreces a hacerlo.

Te levantas, portafirmas en mano, te diriges a los ascensores, y te cruzas con un compañero que va en sentido contrario, de los de la casa, de siempre, que ya peina canas, que te dice, sonrisa en boca, “Hola, princesa”, mientras sigue su camino.

Y a ti se te distienden un poco los músculos de las cervicales, y se te disuelve una pizca el cansancio. Porque ese es el efecto medicinal de una palabra amable, de una mirada limpia, de una sonrisa franca.

Como algunos ya sabéis, la semana pasada fue mi cumpleaños. Y si tengo que definir con una palabra qué es lo que siento, sin duda alguna diré que gratitud.

Gratitud por un día más de vida que inauguraba un nuevo año para mí, por haber llegado hasta aquí, por haber llegado bien.careta

Gratitud por mis amigos de facebook que tomaron unos instantes para felicitarme; gratitud por aquellos que, entremezclados con esos, dedicaron amables y generosas palabras respecto a mi persona o mis actividades, levantándome la moral… por si hacía falta o por puro cariño; gratitud por los deseos de bendición que recayeron sobre mí ese día, y por tanta ternura, y tantos besos y abrazos y corazones…

Gratitud por tantos wasaps que no alcancé a contestar, preocupando así a alguna de mis felicitadoras, y por tantos saludos cariñosos en la oficina y regalos inesperados.

Gratitud a mi súperpreciosa familia, cómplices para regalar más felicidad en forma de montaditos exquisitos, pañuelos verdes, cafeteras, fotos y palabras amorosas desde la otra punta del mundo… incluyendo yernos favoritos despistados.

Sé que todo, todo, es en realidad un regalo de quien me ama y me cuida desde siempre, mi Dios asombroso. Sin esperarlo, sin merecerlo… ¡tantas cosas buenas! Eben-ezer…

De nuevo, y siempre, gratitud…

Dios nos ama y quiere acompañarnos en la batalla de la vida*

devocional-5-enero-2016

“Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas.” 1º Crónicas 29:11.

El rey David amaba a Dios y quería edificarle un templo, una morada visible en la tierra, en medio de su pueblo. Pero el Señor le dijo que él no era la persona indicada, puesto que era hombre de guerra y había derramado mucha sangre.

David, sin embargo, conocía quién era su Dios, y con el corazón lleno de humildad, gratitud y alegría, y deseoso de hacer un sacrificio de adoración, preparó de todos modos los materiales necesarios, y animó al pueblo a hacer lo mismo. Así juntó oro, plata, materiales de calidad, todo lo que requeriría la construcción de un templo digno del Señor de los cielos y la tierra.

Las palabras de David en el texto que nos ocupa son una declaración impresionante acerca de Dios… pero vemos que se le quedan cortas. Por eso, en su oración, emplea los conceptos más gloriosos y magníficos que encuentra para describir con el máximo honor a su Señor.

¿Cómo podía conocer David a un Dios que, en principio, es invisible? ¿Cómo podía saber de sus atributos infinitos? Por las huellas que de Él descubría en la naturaleza, por su intervención en la historia humana, por su experiencia íntima y personal, y por lo que ese Dios había revelado sobre sí mismo y había tenido interés en que quedara escrito.

Por supuesto que un templo hecho por manos humanas jamás podría emular la morada eterna del Dios vivo y verdadero: todo el esplendor y majestuosidad del edificio apenas serían un pálido reflejo de la realidad original. Pero el deseo de David era honrar de una manera digna a su Señor. Y ésa es la actitud: David ofrendó de lo que tenía con generosidad, y el pueblo también, voluntariamente y con alegría.

Cuando somos conscientes de quién es ese Dios de cielos y tierra, a quien pertenece toda la gloria y todo lo creado, nuestro acercamiento tiene que ser con humildad y gratitud, pues no somos dignos de Él y, sin embargo, no sólo se interesa por nosotros, sino que nos ama. ¡Y esto es asombroso! ¿Por qué debería amarnos un Dios así? A veces damos por sentadas demasiadas cosas…Estamos estrenando un año, y lo que tenemos garantizado es la batalla diaria de la vida. Este Dios que nos ama nos quiere cerca y nos espera con los brazos abiertos. Y quiere acompañarnos en nuestro caminar. Y la victoria es suya.

 

Tema de oración: Acerquémonos a Dios con corazón humilde y alegre, entreguemos nuestra vida en sus manos, y roguemos que nos conceda la victoria en nuestra vida.

 

*Publicado el 5 de enero de 2016 en: http://blog.mitiendaevangelica.com/dios-nos-ama-y-quiere-acompanarnos-en-la-batalla-de-la-vida/

La gran humiliació

És Nadal!

No sé si encara, quan arriben aquestes dates, teniu la facultat de sentir-vos com a criatures, il·lusionades, amb la caloreta de l’expectació al cor, envoltades d’un ambient una mica més dolç, amb els ulls plens de llums de colors i l’esperit de nadales…

Per a la canalla, Nadal és l’espera dels regals… després d’haver demanat i demanat! Per molts de nosaltres és un temps càlid de família i amics. Per altres potser són dies d’enyorança més intensa, de naixementsolitud, fins i tot de malenconia i depressió. I per molts el Nadal no és res, només unes vacances de propina, amb uns compromisos socials més o menys imposats.

Però tot això no té a veure gaire amb l’origen de la festa. Si anem a les fonts, ens adonem que el que s’hauria de celebrar és una història ben singular, un fet que va més enllà del que hom podria imaginar. Perquè sembla ser…

Sembla que al principi Déu va crear totes les coses, i a l’ésser humà també. I mantenia amb ell una sorprenent relació quotidiana i íntima que omplia el cor de la criatura.

Estaven advertits, aquells primers humans, de que la mort podia recaure damunt d’ells si no es cenyien a les instruccions òptimes, però van qüestionar les paraules amoroses i de protecció del Creador, van desafiar-lo, i donaren així entrada a la desgràcia endèmica i la roïna més absolutes, a la separació irremeiable de qui havia proveït tot un meravellós univers i una rica i bella terra on viure, a causa del mal.

Ja no hi havia marxa enrere, ja no hi havia remei. Però…

Però hem dit que aquest Déu és tot amor, i no es va desentendre d’aquells humans malagraïts i traïdors, i ja tenia preparat un gran pla de vida i plenitud… absolutament immerescut. I aquest pla incloïa el Fill de Déu fent-se ell mateix una criatura limitada, que aquí vam conèixer com a Jesús de Natzaret. La humiliació era tan gran, tan incommensurable, que ni que hagués nascut al palau més magnífic de la terra s’hagués pogut obviar!

I no només això: un cop Jesús ja havia renunciat a la condició de Déu i es trobava en la de servitud, s’humilià ell mateix i es féu obedient fins acceptar la mort, però una mort de creu. El Nadal és el principi d’aquestatres_cruces història, de la gran humiliació que voluntàriament i per amor a nosaltres va patir el Fill de Déu.

La qüestió és que fins i tot en aquells primers moments del naixement, la glòria del Senyor traspuava: allà a la muntanya, la resplendor i la multitud d’àngels cantant; a l’orient, la insòlita estrella que va fer decidir als savis a buscar el Rei que havia nascut… I ja després, tots els miracles…

Aquests dies procurem fer una mica de silenci enmig de la festa per recordar i redescobrir. Nadal són les primeres passes d’un camí d’humiliació infinita i de sofriment que conduïa fins a la creu. I tot, per fer possible la nostra reconciliació amb Déu, perquè ens ha estimat des de sempre…

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