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Hasta aquí ha sido una pequeña degustación de esta Francia tan grande y, sin embargo, abarcable en cierta medida. Llevo los ojos llenos de verde y de nubes; el cuerpo venía de nuestro abrasador agosto esperando más verano, y me he encontrado de repente a finales de octubre.

Encaramada a las Dunes de Pyla, mientras contemplaba aquella cadena de arena tan alta y tan larga surgiendo al lado mismo de un bosque duro y oscuro, tocando el océano, me imaginaba una conversación del Creador allá en el principio: “Pongamos un pequeño montoncito de arena aquí, que le hará gracia al Hombre, ya verás…”.

He paseado por bosques húmedos y sombríos, con la familia, cruzando arroyuelos de agua naranja, saltando piedras, trepando rocas, caminando por el barro, donde la luz del sol se filtraba con tal imaginación y belleza, que la visión del cuadro me hacía llorar.

La mirada al Mont Saint Michel ya desde el aparcamiento era impresionante. La abadía emerge tan soberbiamente alta sobre la roca que el resto del pueblo parece de juguete, pero tiene su Gendarmerie, su La Poste, sus tiendecitas en las pequeñas calles, sus restaurantes con comedores sorprendentemente amplios, sus gorriones que entran en todas partes y, como una plaga, buscan comida en todas las casas, sus hoteles, incluso un pequeño cementerio. Me pareció que justo ahí, en ese campo santo, se acabaría el jugar.

Cuando ya marchábamos de Mont Saint Michel ocurrieron dos cosas buenas. La primera fue que nos encontramos con una hermana y un hermano de esa gran familia que Dios nos ha regalado y que tenemos por todo el mundo. La segunda fue que empezó a subir la marea y, en un momento, todo comenzó a parecerse más a las postales. Lo que no acabamos de entender es lo de las compuertas…

 

Cada noche, después de cenar y de leer un capítulo de Isaías, jugábamos al cufu. Creo que he ganado todas las partidas, fuera con el equipo que fuera. Ahí lo dejo.

Ahora nos dirigimos en coche hacia París. Ha llovido, ha salido el sol, hemos parado para repostar gasolina, cafés y sopas. Aún queda carretera por delante y mucha música. La mía sigue proscrita.

Yo no puedo decir todavía que siempre nos quedará París. Pero con alegría puedo afirmar que me quedan, hasta aquí, muchas cosas buenas. Miro alrededor, miro hacia atrás, incluso miro muy lejos, y puedo apreciar lo que me queda de bendiciones. Otras ni siquiera las conozco, o no las distingo, o en mi inconsciencia e ingratitud las doy por sentadas.

Quisiera que los que me rodean tuvieran también una vida rica e intensa, y que fuera así sin importar si a día de hoy es corta o larga. Quisiera serles de bendición…

De camino hacia París pienso también en lo que debería olvidar, en las páginas que tengo que pasar, en los fantasmas que no debo permitir que me visiten. Todo se andará.

Pero hoy por hoy puedo decir que siempre me quedará Francia. Y siempre me quedará Irlanda. Y Cunit, y Montecarlo. Y siempre me quedará l’Hospital de Sant Pau, y la iglesia de calle Cantabria. Y siempre me quedará Montbau… ¡Y podría seguir con tantos lugares, tantos momentos cotidianos, tantas miradas y gestos, tantas pequeñas cosas! Me quedarán todas las mañanas y el bon deia, nenas, és hora de llevar-se, y el desayuno, y el ir al colegio como una pequeña trouppe, y los juegos de la tarde, y que casi nadie quiere hacer los deberes ni ducharse, y la cena dulce, de familia, cada día, tantos días…

La France

carreteres França

Sé que m’ho podreu discutir, però França són camps de gira-sols al costat de la carretera, i el Garona, ample i mandrós, i esglésies esveltes de punxes, i castells, i esglesiotes pesades de maons, i música al cotxe, des d’Under  the Sea, dels A Teens, passant per Sloop John B, dels The Beach Boys, fins a I’m sexy and I know it

França torna a ser el Garona, més ample encara però marró, vorejant una ciutat majestuosa, i vinyes i altres conreus que una dona de ciutat no pot identificar, però que es veuen endreçats i curosos, escampats sobre una terra ondulada i suau.

França és el que avui tenim al davant, aquesta mar brava, amb les marees tan sorprenents cada cop pels qui venim de la mediterrània; i el sentit de l’humor del Creador en posar una duna immensa aquí, enmig d’un bosc del nord i a tocar de la costa.

França és la família, els que hi són, amb els qui fem excursions aquests dies, ens repartim els llits dels apartaments, juguem a cartes, llegim Isaïes, i els qui trobem a faltar, però són al nostre cor.

França és la resta del camí. Els llocs que encara volem trepitjar, i fer-los nostres amb els ulls, amb el nas, amb la pell. És la vida nova, especialment per als fills que en breu comencen definitivament la seva pròpia, plens d’amor i d’alegria, amb aquesta il·lusió que els desborda.

França és la música d’una llengua, misteriosa per a nosaltres, que ens recorda el vell poema rebut dels pares: “Se admiraba un portuguès / que todos los niños de Francia / desde su más tierna infancia / supieran hablar en francès. / ‘Cosa diabólica es…”. El que és la ignorància! Ens costa fer-nos entendre, però aquest cop podem constatar dues persones que s’han passat a l’espanyol, i dues a l’anglès! Encara ho estem paint, de goig…

Aquests dies França també és record. Hem deixat a casa molts que estimem, que compleixen anys aquests dies. Potser si aquesta nit aixequen els ulls i miren la lluna plena, veuran que somriu en gabatxo-català: serà la nostra felicitació per a tots. I serà també una salutació pels amics que volem retrobar a la tornada.

Però, sobretot, i des d’allà dalt, la lluna, tan bonica, li podrà dir al Joan que, com no pot ser d’una altra manera, és al nostre cor, i el portem a tot arreu, perquè l’estimem.

Hoy, 19 de julio, están convocadas manifestaciones por todo el país como protesta por los brutales recortes que ha impuesto el gobierno para salir de la crisis.

Iré al grano y seré breve.

Algunos somos ciudadanos y ciudadanas que pagamos sistemáticamente todos nuestros impuestos y, además, ofrendamos voluntariamente con regularidad para sostener otras necesidades que detectamos, a la par que lo hacemos de manera extraordinaria frente a situaciones que merecen especial atención por la magnitud de la emergencia o catástrofe que se presenta. Esto lo digo como preámbulo, para que se sepa con quién se está tratando.

Tenemos la convicción, que no la sensación simplemente, de que las medidas adoptadas por el gobierno del Sr. Rajoy nos conducen al abismo de un país sin futuro, y ni siquiera son pan para hoy, siendo irremisiblemente hambre para mañana.

Localizar a los culpables y hacerles restituir lo malversado o robado, con intereses por los daños y perjuicios causados, es algo que quien pretenda llamarse Justicia debe hacer. Eso sería parte de la solución, porque es sanador para el ciudadano que cumple. Por poner unos ejemplos, tendríamos a los que se han aprovechado de la prestación de desempleo a modo de vacaciones pagadas o los que han obtenido de manera fraudulenta pensiones de invalidez, sin tener derecho a ellas; o los cargos públicos que, haciendo abuso del poder y de la representación delegados en ellos, han aprovechado su situación no para servir al pueblo sino para enriquecer su patrimonio personal; o los que han externalizado servicios públicos que al ciudadano le salían por un coste mínimo, y ahora la factura representa una fortuna que nos hipoteca a todos. Son sólo unos ejemplos, pero tristemente hay muchos más, en muchos más ámbitos de los que difícilmente podríamos imaginar los ciudadanos de a pie.

Seguir unos principios de acción y comportamiento que signifiquen la vuelta a la ética y a la cordura, priorizando a las personas antes que a las instituciones bancarias o de otra índole. La Alianza Evangélica Española los ha señalado, se pueden consultar en sus comunicados, y supondrían un antes y un después una vez puestos en práctica, y nos permitirían tener la esperanza de que España puede salir adelante, pues hay otras alternativas al plan impuesto por Rajoy y por Merkel. Son ya muchas las voces que lo indican.

Y aquí va mi propuesta más descabellada, aunque creo que no tanto. Si al aplicar la justicia resulta que la mayoría de nuestros políticos deben pagar, como el resto de los ciudadanos, sus delitos de corrupción (que nos han llevado a esta situación catastrófica y que ni siquiera tienen la decencia de detenerse en sus fechorías aún hoy, y nos insultan desde el Congreso, para más inri), y nos quedamos sin ellos; o bien porque les retiramos las confianza definitivamente, porque la palabra político sólo tiene para nosotros el peor sentido que puede tener; o porque sabemos que hay otras posibles alternativas que no dejarán al país devastado y sin vida, en este sinsentido de subir impuestos y ahogar irremisiblemente la economía; porque queremos prescindir de ellos, en definitiva, que nos han defraudado hasta más allá de lo expresable:

PROPONGO que el Secretario General de la AEE, el Sr. Jaume Llenas, busque a las personas idóneas y forme un equipo de especialistas preparados para resolver los problemas económicos y sociales de España en este gravísimo momento de crisis. Sé que los puede encontrar de probada honestidad y reconocida solvencia, pues él mismo trabaja en equipo con personas que conocen el mundo, están preparadas, e interceden y trabajan incansablemente a favor de él.

Esta tarde, 19 de julio, unos cuantos de nosotros, como tantos jueves, nos reuniremos para presentar en oración delante de nuestro Padre celestial estos problemas que nos acucian por nuestro mal hacer, rogándole que nos asista, dando claridad y corazón a los que nos gobiernan. Otros estaremos con nuestros vecinos y compañeros, mostrando nuestro rechazo por la gran injusticia que suponen estos recortes, entendiendo que además no son la solución al problema.

Con la ayuda de Dios, si cada cual, por una vez, hace lo que debe, saldremos de ésta.

Febe Jordà

Salamanca fue cruzar primero la península: alcanzar la meseta, verde ahora, orgullosa, respirar aires distintos, más secos, inserirnos en el calor de viejas piedras.

Fue ver (¡por fin!) el rostro de amigas, de amigos, tan queridos, añorados durante un año entero. Fue besarles, abrazarles, y reír, desde muy adentro, la alegría de estar tan cerca de nuevo.

Salamanca fue Unamuno y su angustia religiosa, y sus dudas y su genio, su casa, sus papeles, sus poemas, sus fotos y sus aulas.

Salamanca fueron nuestros grandes, los maestros, sus ponencias sabias y eruditas, sus palabras y nuestro respeto, y el sabernos afortunados…

Fue la radio, con sus dudas, y su pena incierta por el futuro y su compañía segura, y sus profesionales recordando, viviendo con pasión, y sufriendo.

Salamanca fue poesía, por sus calles, en sus líneas, sus pintores, sus poetas, los amigos y los premios, toda ella.

Fue también ausencia en la mesa, en la charla, en los paseos, en la mirada.

Salamanca fue breve, hermosa e intensa; fue dulce comunión; y, sobre todo, oración de gratitud al Padre…

Estimada fillola,

En el teu setzè aniversari tinc una notícia bona i una dolenta.

Començaré per la bona: La major part de la teva felicitat i fortuna, és a dir, del teu destí, depèn de tu.

Aquest punt és important perquè, per probabilitat, la teva vida es presenta llarga i amb moltes oportunitats.

Si tu escampes tendresa, respecte, justícia amorosa, i t’esforces en favor dels del teu voltant, és molt possible que ho rebis multiplicat. Té a veure, entre altres coses, amb les cèl·lules mirall del cervell (potser n’has sentit a parlar). I si t’ocupes en construir-te com a persona, procurant d’alimentar el teu esperit, no només de coses que no et facin mal, sinó de coses bones, de les millors a poder ser, cada dia seràs una noia més rica, però amb aquella riquesa que ni els diners poden pagar.

Aquesta és la bona notícia. La dolenta és que la major part de la teva felicitat i fortuna, és a dir, del teu destí, depèn de tu.

Tingues cura dels teus pensaments, perquè es converteixen en paraules. Tingues cura de les teves paraules, perquè es tornen fets. Tingues cura dels teus fets, perquè es converteixen en hàbits. Tingues cura dels teus hàbits, perquè es tornen el teu destí. El que pensem, en això ens convertim.

Tu ja ho saps, tot això, i si no, ja ho intueixes. La llibertat posa a les teves mans, alhora, la responsabilitat d’escollir i de fer-ho bé. I si t’equivoquessis alguna vegada, de redreçar el camí i continuar endavant. Potser rebràs cops inesperats, això mai se sap: si has omplert la teva vida de bons amics, sempre n’hi haurà algun que t’ajudarà en els moments difícils.

Tots hem vist en tu moltes coses bones, des de sensibilitat fins a intel·ligència. Sigues espavilada i construeix-te el millor destí, la millor vida possible.

Potser al teu voltant les regles del joc no siguin sempre aquestes. Però com que estàs entrant en l’edat de ser original, de marcar la diferència, de trobar el camí que et farà gairebé única, et confessem que tenim moltes esperances posades en tu per fer que aquest món sigui una mica millor.

Una abraçada, bonica, i mil petons.

T’estima sempre,

La teva madrina  :O)

Espero que hoy haya amanecido un cielo limpio y azul, y que entre los árboles se filtre la luz de un cálido sol que ilumine este vuestro día tan especial.

Quisiera estar con vosotros, pues los amigos desean acompañar a los que aman en todo momento, y especialmente me gustaría estar a vuestro lado hoy, cuando sé que se cumplen algunos de vuestros sueños, de vuestros anhelos profundos, y me siento feliz y os deseo lo mejor de lo mejor de parte de nuestro común Dios para el camino que emprendéis juntos a partir de ahora. Él hará su parte de bendeciros, fortaleceros y asistiros siempre: vosotros haced la vuestra.

Hoy, tanto si luce el sol como si no, tanto si se ve el cielo azul o lleno de nubes, parece fácil regalaros el uno al otro una sonrisa mirándoos a los ojos, y prometeros el cuidado para todos los días que vendrán, y el esfuerzo que haga falta para sacar vuestra familia adelante, o la fidelidad mutua. Pero sabéis que habrá días más complicados, con vientos racheados, con tormentas oscuras, de noche cerrada.

En esos días, vosotros ya sabéis a dónde tendréis que mirar, dónde deberéis acudir, dónde encontraréis la ayuda segura. Es en el bendito lugar donde comienza la hermosa historia de los que conocemos a Jesús y nos acogemos a su tierno amor. Es a los pies de su cruz.

Allí Él, con la entrega de su vida por cada uno de nosotros, dejó la medida de lo que implica amar, de lo que es querer a otra persona, poniendo siempre el interés y el bienestar del otro por delante del propio, y ponerlo sin pesar, con alegría por el regalo que se hace, sabiendo que es la mejor apuesta por la vida.

Os quiero mucho. Os estoy acompañando, aunque no me veáis, pues mi corazón está con vosotros. Sé que, a pesar de lo que veáis al levantar vuestros ojos al cielo, hoy el cielo es azul, tan azul que ni el mejor pintor podría plasmarlo en su lienzo; y el sol es tan cálido que sentís su calor dentro de vuestros corazones, y que se os apagan las penas y soledades pasadas, y se os encienden las esperanzas y se os abren las sendas futuras; hoy también, entre los árboles, las flores colorean de un modo único el paisaje y lo perfuman todo…

Que tengáis un día fantástico… y una vida plena y maravillosa.

Con cariño, vuestra siempre.

L’ entrada anterior també va ser l’anotació d’una pèrdua.

Avui és un company, un pare, un germà, un fill. En tot cas, algú també molt estimat.

El Sergi i jo

El coneixement de la seva partença ens deixa tan colpejats que no sabem ni si estem reaccionant. I ens adonem de l’absoluta inutilitat de les paraules, que no poden ni descriure el què ha passat, així que molt menys encara el què se suposa que sentim, o el què hauríem de sentir o de dir. I les mirades que voldríem que acaronessin, o les abraçades que haurien de protegir, també manifesten la seva limitació, perquè no arriben a pal·liar les múltiples cares del dolor que, en un moment o altre, sí que comencem a intuir, sord, creixent, i no sabem quan s’aturarà, mentre som en mig d’una confusió més fosca i més espessa que les que ens són conegudes. I ens sentim perduts i ens sabem invàlids.

I, per si no n’érem conscients abans, ara coneixem la soledat en uns termes impensables, per profunds i inabastables, i que potser volíem ignorar tots els altres dies, els que no eren avui. Però avui ja no podem: som éssers humans sols en essència. Com edificar primer i travessar després el pont d’un cor a un altre, per portar consol?

Les punxes del dolor tenen a veure amb la pena sense mesura pel qui veu la seva vida truncada, quan encara no tocava, i amb la separació que sabem definitiva i que ens lacera la ment; amb el que hauria pogut ser de bo i no serà, i el que va ocórrer de dolent i no s’esborra; amb els dolços moments i els alegres, tota una infantesa comuna, la joventut, els dinars, les excursions, les festes, els jocs, i la rancúnia acumulada pels altres moments que van ser d’un altre color; amb la consciència del temps perdut, de les paraules amables no dites, del perdó no regalat; del que esperàvem i no vam rebre, i del que no esperàvem i sí vem tenir… I amb un milió de matisos més.

La pèrdua del Sergi la vivim amb consternació i respecte. No el ploraríem menys encara que no hagués estat algú tan destacat en tants dels àmbits en que es va moure. El Dando, el seu germà, diu d’ell que va ser un aventurer apassionat i un portent en molts esports i activitats. I és ben cert.

Tampoc el ploraríem menys encara que la seva mort hagués estat d’una altra manera, i no a mans d’uns malfactors assassins que no van tenir contemplacions per tal d’obtenir un minso botí.

El plorem perquè l’estimàvem, i això no té res a veure amb cap altra cosa. El plorem malgrat els seus defectes i les seves equivocacions. I per la seva joventut i la seva maduresa alhora. I perquè el trobarem a faltar. I per moltes coses més, cadascú les seves.

I perquè el ploren els nostres amics i germans. I encara que no som capaços de sentir per ells, ni d’acostar-nos al seu cor adolorit, també nosaltres hem patit dolor, gairebé el mateix, i sabem quina terrible cara té i què horrorosa és la seva abraçada.

I aleshores no ens calen les paraules inútils, ni els gestos insuficients. Ens quedem a prop, simplement, per si en algun moment som requerits… per a res en particular i per tot plegat alhora.

http://www.lavanguardia.com/sucesos/20120419/54284948852/piloto-catalan-helicopteros-muere-atraco-zambia.html

6 de diciembre de 1995 – 25 de marzo de 2012

Se incorpora el compañero al trabajo después de dos días de ausencia. “¿Ya te encuentras bien?” –le preguntamos. Y se le descompone totalmente la expresión. Vemos que hace un esfuerzo por hablar, y que nos lo va a decir. Lo que sea, que no es bueno, que ya lo vemos. Que pinta a tragedia. “Mi sobrino –comienza-, el hijo de mi hermana, de dieciséis años, ha muerto”. Se le rompe la voz, y le tiembla el labio inferior, y los ojos, que ya lleva colorados, se le humedecen. Y nos busca la mirada, y no añade nada más por el momento, porque no puede, porque no hace falta, porque no hay palabras que puedan describir toda su desolación aunque lo intente.

Alguno de nosotros enmudece, alguna no puede contener una exclamación de aflicción, y mientras el compañero intenta contarnos su pena a través de los pensamientos oscuros e incrédulos que le han rondado estos tres días, vamos rompiendo a llorar, uno por uno, uno tras otro.

“Fue con la bicicleta, una mala caída, el manillar le golpeó el corazón. No se pudo hacer nada… Me llamó un amigo, diciendo que estaba muy grave, y cuando llegué al hospital… -aquí se detiene, llora, vuelve-. Ya estaba muerto… No podía ser. No podía ser, que yo le había visto esa semana hablando, riendo, en sus cosas. Y estaba allí, en un box, tan guapo… dormido…”.

Y nos sigue hablando de la desesperación del padre, de los tíos, de los momentos de llanto de la abuela y de muchos otros familiares y amigos, del estado de shock de la hermana, de los primos… Nadie se lo cree, porque no puede ser. Todos miran al joven, al niño, más guapo que nunca, tan dormido… Y la madre serena, que le contempla, que quiere verlo hasta el último momento, que no se aparta de su lado. Su dolor no se puede calibrar, es la madre.

“¡Qué vida tan corta!” –le dicen. Y ella responde: “¡Pero qué intensa!”. “Qué muerte tan rápida”. “Sí, qué suerte. Sin sufrir, sin agonía…”. Es una madre. Que hará por salir hacia delante a pesar de su terrible pérdida. Por su hija, por su marido, por ella misma. Por su hijo que se ha ido. Para honrar su memoria, porque su vida fue un regalo para ella, y para intentar que haya merecido la pena para otros. Porque hay que valorar bien las cosas, y tener un buen orden de prioridades, y no andar corriendo de un lado para otro, y disfrutar de las personas, de los nuestros sobre todo mientras están cerca…

A esa madre, al padre, a la hermana, a la familia entera, les esperan días muy difíciles en los que la ausencia del niño será lacerante, angustiosa, enloquecedora tal vez. Pero se tendrán unos a otros, su cariño mutuo, estando pendientes más o menos discretamente, aportando sonrisas en cuanto se pueda, por los otros niños, por los mayores, por la vida.

Escribe mi compañero en una nota para los amigos y compañeros del trabajo: “Como de costumbre, no echamos de menos a nuestros seres queridos hasta que nos faltan. Me he perdido muchos momentos buenos por no estar más cerca de mi sobrino Jordi. No dejéis que os pase a vosotros. De aquí en adelante no voy a perder el tiempo con  palabras: prefiero abrazos y besos. Los que no le pude dar a él, aquí los tenéis…”.

 

Para ver el video En memoria de Jordi

No deja de ser gracioso que toda esta primavera que se respira por todas partes, luminosa y perfumada, esconda uno de los inviernos más secos y letales, que ha arruinado los campos de toda la península. La mayoría de cultivos se han perdido, los bosques se incendian casi como en pleno verano, y el pronóstico del tiempo no permite vislumbrar algo de lluvia o nieve que llegue a tiempo.
En mi balcón, el jazmín está a punto de florecer. Su aroma penetrante llenará la casa y casi creeremos que todo va bien, como cada año, como siempre. Sin embargo, a poco que tengamos la radio puesta, o la tele, escucharemos de la dramática situación económica en la que estamos inmersos. Casi preferiremos no escuchar, pero eso no lo haremos.

Nos hemos dado cuenta de las innumerables tiendas que han cerrado en el barrio, de que en las horas punta hay significativamente menos tránsito, de la guerra de precios entre cafeterías y panaderías por captar o mantener algún cliente; tampoco hay coches nuevos en la zona pues la gente no hace despilfarros, hemos notado la reducción drástica de los transportes públicos, de los servicios médicos, del horario en las administraciones de atención a los ciudadanos; no vemos lo que ocurre en las escuelas e institutos, y siempre hemos confiado en la capacidad compensatoria de los maestros y profesores, pero nos tememos que ahora ya será imposible…

Y seguimos preguntándonos –porque no nos lo preguntamos ahora como si nos pillara de nuevo: nos lo preguntamos desde hace mucho, muchísimo tiempo-, seguimos preguntándonos, digo, por los gobiernos, por los sindicatos, por la patronal, por la banca, por todos los que se nos han rifado en nuestra cara. Porque no ha sido a nuestras espaldas solamente.

Con qué indiferencia han permitido que millones de personas aquí y en todo el mundo vean sus vidas arruinadas por lo que les queda de tiempo en esta tierra. Porque sacaban tajada, claro: algunos, una pequeñita y muy temporal, otros una enorme, de un poder casi absoluto.

Ahora, aquí en España, los trabajadores, con la nueva ley de reforma laboral, tenemos que aguantar que se nos identifique con maleantes. Sí: trabajador igual a maleante, así, en general. Empresario igual a buena gente, así, en general también. Yo creo que no.

Hasta donde a mí me alcanza, los abusos han venido de quien tenía la sartén por el mango, y los derechos de los trabajadores se ganaron para proteger de esos abusos. Ahora ya se cuestiona incluso la ley de derecho a huelga. Sí, señor. Y luego sigamos con la del derecho de reunión. Y luego la de libertad de conciencia. Buen camino.

Hay una crisis catastrófica, de acuerdo. Pues ahí es donde quedaría bien un gesto incluso de ostentación de esos 5 ó 10 que tienen el dinero en cada país, para que no hubiera que recortar nada más de los que no tienen, porque ya no tienen trabajo, si pierden la salud lo llevan claro, y la actual educación de sus hijos les aboca a un futuro incierto. Que paguen ellos, los que lo han arrebatado todo y nos condenan de por vida a los demás, que igualmente no renunciarán a nada, porque aún les quedará.

Yo soy trabajadora y no soy maleante. He administrado bien lo que he ganado hasta ahora, y con gratitud por mi buena fortuna. Es posible que jamás pueda ir a según qué restaurantes ni hoteles, ni otros lugares selectos que cuesten mucho dinero. Tampoco visitaré la mayoría de los parajes hermosos y espectaculares de este mundo. No tendré grandes posesiones. Pero eso no tiene mayor importancia, pues las cosas de verdadero valor son otras.

Son que se respete a las personas y no se las agreda, y se les permita ser libres. Primero porque tengan qué comer. Y salud, y trabajo, y educación. Y una casa, y cariño y cuidados.

Lo gracioso es que tenemos las fotos de casi todos los responsables de este desastre mayúsculo. Y Alguien tiene su nombre y apellidos para pedirles cuentas. 

Donostia

Es lo de la ley de Murphy: vas a un lugar de clima atemperado por un océano entero, pero tú llegas el día de la ola de frío siberiano, y puedes disfrutar de una preciosa nevada que dura horas y horas y, especialmente para ti, se transforma en una extraña granizada como de poliespán, para acabar con un viento racheado a una temperatura que dudas que los termómetros de la zona puedan registrar.

Y piensas que mira que hay fines de semana en el año, pero tú tenías los billetes para ése justamente. Sin embargo, positiva que eres, te has dado cuenta de que te has beneficiado de una circunstancia única: has podido caminar prácticamente sola por el paseo, el puerto viejo, hasta la playa de La Concha; has visto todo el panorama desierto, con la marea muy baja, y las gaviotas volando quizá más aturdidas que de costumbre delante del foco de la Isla de Santa Klara. Tus pasos resonaban esa noche en el cemento… y sí, podrías admitirlo: quizá es que lo más cuerdo era estar recogida en casa y no expuesta a una intemperie especialmente inclemente. Pero…

Es que no estabas sola del todo, en realidad, pues aunque fuiste a impartir el curso sin saber a dónde ibas, resultó que te hospedaron en casa de unos viejos y queridos amigos. Y allí el frío, y el temporal, y toda la crudeza meteorológica se convirtieron en calidez, en pizza de los viernes, en conocer a sus hermosos hijos, en risas y bromas.

Y el día siguiente, en compartir opiniones, recordar a los amigos comunes, considerar los años de trabajo y las dificultades del camino y saber, por encima de todo saber, que nos une un Señor que nos ama, que nos cuida y nos sostiene, y nos da buenas directrices para vivir con bendición y nos marca un propósito glorioso. Y la noche oscura y fría del paseo solitario, en realidad no fue tan oscura, ni fría para el corazón, pues fue vivida en delicada compañía.

Cualquier día me paso otra vez por allí, a poder ser cuando sólo haga el fresco habitual… y vuelvo a abrazar a todas las personas que pude conocer y con las que compartí un pedacito de mi equipaje.