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Catalunya: ¿de qué estábamos hablando?

Os cuento una pequeña anécdota de esta semana. Cierto hermano en la fe, que me garantizó por escrito su aprecio, se pregunta por qué, en un texto escrito en castellano, se introduce la palabra  Catalunya , así, en catalán. Puedo apuntar varias razones: argumentativas, de énfasis, incluso literarias… Los evangelistas, que escribieron su texto en griego, intercalaron también el  ‘Talita cumi’  o el  ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’ , en arameo. Si aplico el mismo adjetivo que el tal hermano aplica a quienes emplean este recurso, los evangelistas son ‘burros’ … (lo colgó en su  tuiter ).

En mi reflexión de la semana pasada, amigos, yo hablaba de  libertad . De poder tener distintos pareceres y de ver la vida de diferentes maneras,  ¡incluso en temas relacionados con la política! Todos somos dados a juzgar, y a etiquetar como equivocados  a los demás. Quizá los evangélicos, los  conocedores de la verdad del Señor , más que el resto de los mortales.

 La libertad de pensar, de decidir y de actuar es un don que Dios otorgó a los humanos como uno de sus más maravillosos regalos ya allá en el Edén, como parte esencial y definitoria de su naturaleza . Lo vemos en las primeras páginas de la Biblia.

 Al dar vueltas a estos temas, al de la libertad y a éste que parece tabú -pero tan tabú-, el de la política, he llegado a la conclusión de que es probable que no se pueda comprender del todo la realidad del otro, por más que a uno le sea explicada . Vendría a ser como, por ejemplo, que una persona no puede ponerse verdaderamente  en la piel del que ha recibido el diagnóstico de una enfermedad terrible y mortal, o no puede sentir  cabalmente  el dolor del que ha perdido al cónyuge: si no se ha vivido, se puede acompañar, pero no  saber .

Quizá con las cuestiones culturales, territoriales, políticas -me digo-, ocurre algo parecido. Entonces, sigo diciéndome, habría que aplicar, entre hermanos, no la tolerancia, que a mi modo de ver implica condescendencia, sino el  respeto . Y el  amor . No se trata tanto de generosidad, como de ver que, si ni siquiera Dios nos impone su voluntad a la hora de decidir, ¿cómo puede nadie pensar en decidir en lugar del otro, del directamente interesado?

 Se trata, insisto, de libertad. Por eso, es de una importancia relativa la Historia, en este caso que nos ocupa, si nos encontramos frente a un cambio de voluntades . También porque se trata de personas adultas que  deciden , y no necesitan la  tutela paternalista  de nadie. Y no es de recibo que a uno le indiquen lo que debe  sentir  respecto a su comarca, a su hogar.

Se trata de democracia, de consultar y de ver qué quieren las personas directamente afectadas, y de actuar según lo que manifiesten.

Por definición, siempre es mejor sumar que dividir, aunar fuerzas y recursos antes que restar; y ése es también mi modo personal de ver las cosas. Ahora bien, es verdad que en ocasiones, cuando no se vislumbra la posibilidad de acuerdo, no hay que rasgarse las vestiduras si una parte tira por un camino y otra por otro: Pablo y Bernabé se encontraron en esa misma tesitura, y ni se acabó la proclamación del evangelio ni se extinguió la Iglesia.

 Cuando los argumentos esgrimidos son la burla, la etiqueta despectiva, el desprecio o los posibles tanques, es que su solidez no es, como apuntábamos la semana pasada,  incuestionable , y en todo caso, su virtud sí es reprobable.

Lo más preocupante es que este tipo de argumentos  tan fundamentados  somos dados a utilizarlos en más de un ámbito. Recuerdo que cuando yo era pequeña se me enseñaba casi como Palabra de Dios que los varones no debían llevar melenas ni barba, ni las mujeres pantalones; que no se debía ir al cine…

 Nosotros, no; no deberíamos ni intentar estos fraudes. Si no son  mandamientos divinos , si no estamos ante doctrinas fundamentales, si no se comprometen dogmas sagrados, no hagamos trampa: la Constitución Española no es la Biblia, decíamos; se puede ser nacionalista de cualquier color y cristiano a la vez; se puede sentir diferente, se puede pensar distinto, se puede discrepar de manera irreconciliable en muchísimas cuestiones… y aún así ser un fiel hijo de Dios; porque las cuentas son con Él, no con el parecer personal de ningún otro .

Cuando se pretende lo contrario, se atenta a la inteligencia de los creyentes, y se es tropiezo y escándalo para los que se acercan al pueblo de Dios.

Los protestantes en España, que hemos suspirado durante siglos por libertad, deberíamos ser los primeros que, teniendo el conocimiento del evangelio liberador, aplicáramos a nuestro alrededor una actitud y un hacer en esta línea y no en la opuesta. Y ser ejemplo gestionando nuestras diferencias, amándonos entrañablemente con el amor del Señor por encima de todo.

Escribo estas líneas finales en viernes, contemplando una semana sorprendente. A parte de los ciudadanos que se han quedado en casa, otros han expresado libremente su parecer respecto a la crisis y su gestión de manera pacífica cerca del Congreso de los Diputados, en Madrid.

 Y en Cataluña se han convocado elecciones. Personalmente creo que son las más interesantes que he vivido hasta hoy (yo era pequeña cuando las primeras de la democracia ) . Tengo sensación de vértigo, es verdad. Y de vivir un momento histórico. También estoy convencida de que todas las cuestiones se pueden llevar a cabo de una manera correcta e inteligente, o necia y dañina, considerando con sabiduría al interlocutor que se tiene delante. Pero creo que cabe la posibilidad de la racionalidad, ¿no?

Escucharemos a los políticos de aquí y de todas partes, y sus argumentos; echaremos cuentas, haremos números. Valoraremos que siempre nos han engañado, todos; que han incumplido sus promesas tantas veces; que en sus filas tienen a imputados por gravísimos casos de corrupción, casi todos, y otros delitos varios; que la política, en general, es para ganancia propia y por poder, no para servir y ministrar al ciudadano; seremos conscientes de que es maldito el hombre que confía en el hombre …

Aún y así, si mis conciudadanos deciden en su mayoría que se empieza un proyecto nuevo, ahí estaremos. Siempre he procurado ser cumplidora y dar la talla, y me gustan los nuevos proyectos, lo confieso, en el sentido de la esperanza que ofrece un recomenzar en lo que se pueda.

 Creo que debemos arrodillarnos e interceder, y amarnos, sobre todo amarnos, de hecho y en verdad .

Por cierto, en mi iglesia local estamos también con un nuevo proyecto, y quiero creer que la mayoría de los hermanos en la fe están haciendo esto, orar por nosotros. Sin embargo, me consta que no es del todo así…

 
©Protestante Digital 2012

Publicado en Protestante Digital el 30 de septiembre de 2012

 

 

 

Catalunya y ciertas verdades <em> incuestionables</em>

Les habla una catalana, seguramente pardilla y desinformada, como cierto amigo muy prestigioso en este periódico no cesa de hacerme notar, pero lo hace con honestidad.

Los creyentes evangélicos, no sólo en nuestro país, sino que me atrevería a afirmar que en todas partes, somos personas de fe, sí, pero por convicción, no crédulas o fanáticas, y tenemos la sana costumbre de analizar las cuestiones que se nos presentan, sopesar los argumentos, y sacar las conclusiones desde las premisas planteadas.

 España se halla en un momento difícil por una crisis negada en un principio y, según mi opinión no cualificada, mal gestionada todo el tiempo, priorizando equivocadamente los énfasis. La situación, a mi parecer, es tan grave, que cuando pienso en mi futuro personal, siento que me cubre una nube de seria preocupación , y trato de imaginar alternativas viables que me permitan sobrevivir a mí, a los míos, a mis mayores. Pero cuando pienso en nuestros hijos, el corazón se me encoge, y le pido a Dios que les ayude mucho a tomar decisiones sabias y acertadas en su caminar.

 Otra cuestión es la de una posible variación de la relación entre Cataluña y España. No hay que  melodramatizar  (sé que la palabra no existe en castellano).

Y aquí es donde yo planteo las cuestiones de fe que he insinuado al principio: yo tengo como  credo , quizá como muchos de los que me leen en este momento, el que recoge la Alianza Evangélica, como resumen clarificador de lo que enseña la Biblia. Porque mi base de fe y conducta es la Palabra de Dios, y de ahí derivamos, los cristianos, los principios y los valores que nos mueven en nuestro vivir diario, o que sabemos que deberían hacerlo.

 La Constitución Española no es la Biblia: es un consenso, es la legalidad vigente, pero no tiene ni puede tener vocación de  infalibilidad  ni de  permanencia eterna . Lo digo por lo de los argumentos que se presentan como  incontestables , cuando todos sabemos qué papel tienen estas  cartas magnas  para los estados: son revisables, releíbles, enmendables, incluso abolibles para ser sustituidas por nuevas constituciones.

Una de las cuestiones que siempre me llama la atención es también la carga que se le da al vocabulario. Muchas veces lo hacemos para ser más expresivos, pero su uso en política nunca, nunca, es inocente.

Yo me pregunto, por ejemplo, por qué ser  nacionalista  casi equivale a ser hijo de Satanás. El nacionalista español, el vasco, el catalán, mal que bien, incluso está cumpliendo mandamientos bíblicos, pues ama y respeta la herencia recibida de sus padres, y quiere conservarla y que perdure. Este sentimiento es el que en nuestro Estado tienen más acentuado los que, por un motivo u otro, han vivido con algún rasgo diferencial de suficiente peso, como un idioma, una historia común, una identidad reconocida, y que hace que, incluso entre los creyentes, encienda en sus corazones un calor especial por su patria terrenal, aun sabiendo que peregrinamos hacia la celestial.

Pero  no es  pecado , a la luz de las Escrituras, ser nacionalista, por más que algunos se empeñen: sólo es otra forma de entender el mundo, otra forma de ver esta pequeña parte del planeta Tierra. No son radicalismos o maximalismos; es diversidad, es diferencia de opinión: y eso también es bíblico , primero porque Dios nos hizo a todos distintos, y segundo porque no atenta contra la divinidad de Cristo, la naturaleza del Espíritu Santo, la doctrina de la Segunda Venida…

Y también es cristiano procurar entendernos, dialogar, escuchar, proponer soluciones. No estoy hablando de política. Fijaos, si esto se entiende que debe ser así, ¿por qué no debería aplicarse también a la política? ¿Quizá porque aplicamos criterios de visceralidad ancestral, que no tienen nada que ver con el amor, la libertad o la racionalidad?

Sigo hablando desde el corazón (y la ingenuidad, pensará alguno). Es una reflexión en voz alta, pero me tomo la molestia de escribirla, sabiendo que desde otras sensibilidades la cosmovisión es distinta, porque la información también es sesgada.

 Tengo la suerte de tener en mis venas sangre castellana y catalana… y de mil procedencias más, me imagino, hallándose esta Península Ibérica nuestra en medio de todas las rutas en todos los tiempos. Y viajo, y visito a mi familia y a otros hermanos y hermanas en la fe. Y me encuentro en ocasiones, en más de una y de dos oportunidades, que cuando me reciben como huésped y me ofrecen hospitalidad, de forma más o menos explícita o velada  me exigen que en mi casa dejemos de hablar catalán ; que sólo es por fastidiar que lo hacemos; que Dios no recibe el culto en esa lengua, me gritan; y me llaman mentirosa cuando les explico cómo es la vida en el lugar donde yo vivo, que creo que hablan de otro lugar y no de donde yo provengo … No es el famoso  victimismo catalán , es la realidad. Y cuando les tengo invitados en mi propio hogar, algunos de éstos que se supone que me quieren, los que son mi familia, mis amigos, mis hermanos, también  me insultan .

Esto, evidentemente, es una generalización, pero no tanto. Y entonces yo me pregunto, frente a esta animadversión tan manifiesta, ¿por qué tanto interés en que Cataluña y España sigan un camino común? Si no caemos bien e incluso se nos lanzan amenazas -sí amenazas horribles y en mayúscula- de todos los colores si se plantea un alto en el camino para repensar la cuestión, ¿qué es lo que se debe querer de los catalanes? A mí, sencillamente, me parece sospechoso. Y luego usar el tema de los miedos: frente a lo nuevo y frente a lo conocido y atroz…

 Sigo pensando y me cuestiono si quizá éste era el mejor momento para hablar así de claramente de la  independencia  de Cataluña, y veo que son mis conciudadanos, mis vecinos, quienes así lo han querido, pacíficamente y en un ambiente festivo. Y me digo:  ‘Se han expresado libremente. Espero que se escuche y se actúe por ambas partes con sabiduría e inteligencia, para el bien de todas las personas’ . También pienso que algunos nunca hubieran encontrado el momento para hablar de este tema ni que pasaran mil años más y cambiara toda la faz de la tierra alrededor.

Ruego por la misericordia de Dios para España, para  Catalunya , para Europa y para este mundo entero que gime. Pero no entiendo por qué el Señor tendría que estar enojado por pensar en gestionar un pequeño país de otra manera…

©Protestante Digital 2012
Publicado en Protestante Digital el 23 de septiembre de 2012

De mi último viaje a Francia me reservé una etapa. Fue la visita a Normandía, a las playas donde se produjo el famoso desembarco el 6 de junio de 1944, y al cementerio estadounidense.

No hace falta tener una sensibilidad especialmente desarrollada ni que la infame guerra afectara directamente a nuestro país, a nuestras familias: el lugar sobrecoge. Y lo que más me impresionó a mí son los nombres, las listas de nombres, los sepulcros con nombres, todas aquellas paredes llenas con los nombres de los muertos durante aquellos tres o cuatro días. Jóvenes en su mayoría, entre los 18 y los 22 años, 9387 muertos recogidos bella y ordenadamente en un jardín gigantesco, con las tumbas orientadas al oeste, donde estaba su patria terrenal. Cada hora suena el himno, y todo el mundo se detiene unos instantes.

En otro lugar no muy lejano, el cementerio alemán: 21222 muertos, muchachos jóvenes también, enterrados de dos en dos por la falta de espacio. Cerca, el cementerio judío, y el británico, y el canadiense… Y luego, en Jerusalén, Yad Vashem, el memorial con el nombre de los 6 millones de judíos asesinados en el Holocausto, a manos de los nazis, en esa siniestra 2ª Guerra Mundial.

¡Cuántos muertos innecesarios! Cuántas vidas rotas: las de los soldados, las de sus familias, las de los daños colaterales de toda contienda.

Paseé por ese macabro jardín de Normandía en silencio, leyendo los nombres de las cruces blancas y las estrellas de David. Observaba los lugares de nacimiento, las fechas, los apellidos…

Silencio y respeto. Allí en Normandía el cielo se nubla en un momento y todo se oscurece, y eso ocurrió, a la par que nuestro corazón se encogía frente a la soledad incuestionable de una tumba, de decenas de tumbas, de miles de tumbas.

Había familias que buscaban a los suyos, gente muy mayor. Había rosas en algunas cruces; piñas (no había piedras en el lugar) a los pies de las estrellas de David. Había flores recientes, naranjas y grandes, en tres tumbas contiguas de apellido italiano, dos de ellos hermanos.

Pensé, en aquellos momentos, y lo he meditado después, sobre la importancia de no caer en el olvido: la relación de nombres de los caídos produce un efecto consolador, sanador. Porque se les recuerda, porque hay una pequeña huella de una vida que pasó por este mundo, porque parece que alguien les echa de menos.

Y pensé en los muertos de nuestra guerra civil, no pude evitarlo, y en cómo, tantos años después, no hay mensaje de reconciliación, si no que todavía se quiere castigar con esta pena atroz: la del olvido.

No se permite abrir las fosas comunes, aun cuando están localizadas, para identificar los cuerpos, para poder asignar un nombre y llevar los restos al jardín que se desee o que se pueda. Es un acto de maldad que continúa, porque todo esto se conoce -el efecto curativo, la puerta abierta a una pacificación verdadera- y se insiste en la ignominia de unos. Y no nos pasa inadvertido. Porque éstos sí que son los nuestros, los de nuestra casa, los que echamos de menos: nuestros mayores los han llorado tanto…

En el cementerio estadounidense de Normandía había algunas tumbas sin nombre, que indicaban que ese camarada en concreto no fue identificado, pero que Dios sí le conoce. Y me quedé conforme, porque eso es cierto.

Vinieron a mi cabeza los muertos de Hiroshima y Nagasaki, los que se perdieron en el mar, los que fallecieron en circunstancias oscuras y desaparecieron, los muertos de la antigüedad de quienes no tenemos constancia alguna, todos los ignorados, los insignificantes, los utilizados por otros como carne de cañón, y pensé: mi Dios se acuerda de ellos, porque así lo ha dicho, y los vindicará; a todos, uno por uno.

Este Dios ya dijo, por medio de su profeta Isaías: “Yo les daré lugar en Mi casa y dentro de Mis muros (…), y les daré un nombre permanente (un ‘yad vashem’), que nunca será olvidado”.[i]

Allí en la playa de Omaha en Normandía me acordé de dónde quiero, sobre todo, que esté escrito mi nombre: en el Libro de la Vida. Y gracias a Jesús, mi amado Salvador, está; al precio de su vida, pero está.[ii]


[i] Isaías 56:5

Hasta aquí ha sido una pequeña degustación de esta Francia tan grande y, sin embargo, abarcable en cierta medida. Llevo los ojos llenos de verde y de nubes; el cuerpo venía de nuestro abrasador agosto esperando más verano, y me he encontrado de repente a finales de octubre.

Encaramada a las Dunes de Pyla, mientras contemplaba aquella cadena de arena tan alta y tan larga surgiendo al lado mismo de un bosque duro y oscuro, tocando el océano, me imaginaba una conversación del Creador allá en el principio: “Pongamos un pequeño montoncito de arena aquí, que le hará gracia al Hombre, ya verás…”.

He paseado por bosques húmedos y sombríos, con la familia, cruzando arroyuelos de agua naranja, saltando piedras, trepando rocas, caminando por el barro, donde la luz del sol se filtraba con tal imaginación y belleza, que la visión del cuadro me hacía llorar.

La mirada al Mont Saint Michel ya desde el aparcamiento era impresionante. La abadía emerge tan soberbiamente alta sobre la roca que el resto del pueblo parece de juguete, pero tiene su Gendarmerie, su La Poste, sus tiendecitas en las pequeñas calles, sus restaurantes con comedores sorprendentemente amplios, sus gorriones que entran en todas partes y, como una plaga, buscan comida en todas las casas, sus hoteles, incluso un pequeño cementerio. Me pareció que justo ahí, en ese campo santo, se acabaría el jugar.

Cuando ya marchábamos de Mont Saint Michel ocurrieron dos cosas buenas. La primera fue que nos encontramos con una hermana y un hermano de esa gran familia que Dios nos ha regalado y que tenemos por todo el mundo. La segunda fue que empezó a subir la marea y, en un momento, todo comenzó a parecerse más a las postales. Lo que no acabamos de entender es lo de las compuertas…

 

Cada noche, después de cenar y de leer un capítulo de Isaías, jugábamos al cufu. Creo que he ganado todas las partidas, fuera con el equipo que fuera. Ahí lo dejo.

Ahora nos dirigimos en coche hacia París. Ha llovido, ha salido el sol, hemos parado para repostar gasolina, cafés y sopas. Aún queda carretera por delante y mucha música. La mía sigue proscrita.

Yo no puedo decir todavía que siempre nos quedará París. Pero con alegría puedo afirmar que me quedan, hasta aquí, muchas cosas buenas. Miro alrededor, miro hacia atrás, incluso miro muy lejos, y puedo apreciar lo que me queda de bendiciones. Otras ni siquiera las conozco, o no las distingo, o en mi inconsciencia e ingratitud las doy por sentadas.

Quisiera que los que me rodean tuvieran también una vida rica e intensa, y que fuera así sin importar si a día de hoy es corta o larga. Quisiera serles de bendición…

De camino hacia París pienso también en lo que debería olvidar, en las páginas que tengo que pasar, en los fantasmas que no debo permitir que me visiten. Todo se andará.

Pero hoy por hoy puedo decir que siempre me quedará Francia. Y siempre me quedará Irlanda. Y Cunit, y Montecarlo. Y siempre me quedará l’Hospital de Sant Pau, y la iglesia de calle Cantabria. Y siempre me quedará Montbau… ¡Y podría seguir con tantos lugares, tantos momentos cotidianos, tantas miradas y gestos, tantas pequeñas cosas! Me quedarán todas las mañanas y el bon deia, nenas, és hora de llevar-se, y el desayuno, y el ir al colegio como una pequeña trouppe, y los juegos de la tarde, y que casi nadie quiere hacer los deberes ni ducharse, y la cena dulce, de familia, cada día, tantos días…

La France

carreteres França

Sé que m’ho podreu discutir, però França són camps de gira-sols al costat de la carretera, i el Garona, ample i mandrós, i esglésies esveltes de punxes, i castells, i esglesiotes pesades de maons, i música al cotxe, des d’Under  the Sea, dels A Teens, passant per Sloop John B, dels The Beach Boys, fins a I’m sexy and I know it

França torna a ser el Garona, més ample encara però marró, vorejant una ciutat majestuosa, i vinyes i altres conreus que una dona de ciutat no pot identificar, però que es veuen endreçats i curosos, escampats sobre una terra ondulada i suau.

França és el que avui tenim al davant, aquesta mar brava, amb les marees tan sorprenents cada cop pels qui venim de la mediterrània; i el sentit de l’humor del Creador en posar una duna immensa aquí, enmig d’un bosc del nord i a tocar de la costa.

França és la família, els que hi són, amb els qui fem excursions aquests dies, ens repartim els llits dels apartaments, juguem a cartes, llegim Isaïes, i els qui trobem a faltar, però són al nostre cor.

França és la resta del camí. Els llocs que encara volem trepitjar, i fer-los nostres amb els ulls, amb el nas, amb la pell. És la vida nova, especialment per als fills que en breu comencen definitivament la seva pròpia, plens d’amor i d’alegria, amb aquesta il·lusió que els desborda.

França és la música d’una llengua, misteriosa per a nosaltres, que ens recorda el vell poema rebut dels pares: “Se admiraba un portuguès / que todos los niños de Francia / desde su más tierna infancia / supieran hablar en francès. / ‘Cosa diabólica es…”. El que és la ignorància! Ens costa fer-nos entendre, però aquest cop podem constatar dues persones que s’han passat a l’espanyol, i dues a l’anglès! Encara ho estem paint, de goig…

Aquests dies França també és record. Hem deixat a casa molts que estimem, que compleixen anys aquests dies. Potser si aquesta nit aixequen els ulls i miren la lluna plena, veuran que somriu en gabatxo-català: serà la nostra felicitació per a tots. I serà també una salutació pels amics que volem retrobar a la tornada.

Però, sobretot, i des d’allà dalt, la lluna, tan bonica, li podrà dir al Joan que, com no pot ser d’una altra manera, és al nostre cor, i el portem a tot arreu, perquè l’estimem.

Hoy, 19 de julio, están convocadas manifestaciones por todo el país como protesta por los brutales recortes que ha impuesto el gobierno para salir de la crisis.

Iré al grano y seré breve.

Algunos somos ciudadanos y ciudadanas que pagamos sistemáticamente todos nuestros impuestos y, además, ofrendamos voluntariamente con regularidad para sostener otras necesidades que detectamos, a la par que lo hacemos de manera extraordinaria frente a situaciones que merecen especial atención por la magnitud de la emergencia o catástrofe que se presenta. Esto lo digo como preámbulo, para que se sepa con quién se está tratando.

Tenemos la convicción, que no la sensación simplemente, de que las medidas adoptadas por el gobierno del Sr. Rajoy nos conducen al abismo de un país sin futuro, y ni siquiera son pan para hoy, siendo irremisiblemente hambre para mañana.

Localizar a los culpables y hacerles restituir lo malversado o robado, con intereses por los daños y perjuicios causados, es algo que quien pretenda llamarse Justicia debe hacer. Eso sería parte de la solución, porque es sanador para el ciudadano que cumple. Por poner unos ejemplos, tendríamos a los que se han aprovechado de la prestación de desempleo a modo de vacaciones pagadas o los que han obtenido de manera fraudulenta pensiones de invalidez, sin tener derecho a ellas; o los cargos públicos que, haciendo abuso del poder y de la representación delegados en ellos, han aprovechado su situación no para servir al pueblo sino para enriquecer su patrimonio personal; o los que han externalizado servicios públicos que al ciudadano le salían por un coste mínimo, y ahora la factura representa una fortuna que nos hipoteca a todos. Son sólo unos ejemplos, pero tristemente hay muchos más, en muchos más ámbitos de los que difícilmente podríamos imaginar los ciudadanos de a pie.

Seguir unos principios de acción y comportamiento que signifiquen la vuelta a la ética y a la cordura, priorizando a las personas antes que a las instituciones bancarias o de otra índole. La Alianza Evangélica Española los ha señalado, se pueden consultar en sus comunicados, y supondrían un antes y un después una vez puestos en práctica, y nos permitirían tener la esperanza de que España puede salir adelante, pues hay otras alternativas al plan impuesto por Rajoy y por Merkel. Son ya muchas las voces que lo indican.

Y aquí va mi propuesta más descabellada, aunque creo que no tanto. Si al aplicar la justicia resulta que la mayoría de nuestros políticos deben pagar, como el resto de los ciudadanos, sus delitos de corrupción (que nos han llevado a esta situación catastrófica y que ni siquiera tienen la decencia de detenerse en sus fechorías aún hoy, y nos insultan desde el Congreso, para más inri), y nos quedamos sin ellos; o bien porque les retiramos las confianza definitivamente, porque la palabra político sólo tiene para nosotros el peor sentido que puede tener; o porque sabemos que hay otras posibles alternativas que no dejarán al país devastado y sin vida, en este sinsentido de subir impuestos y ahogar irremisiblemente la economía; porque queremos prescindir de ellos, en definitiva, que nos han defraudado hasta más allá de lo expresable:

PROPONGO que el Secretario General de la AEE, el Sr. Jaume Llenas, busque a las personas idóneas y forme un equipo de especialistas preparados para resolver los problemas económicos y sociales de España en este gravísimo momento de crisis. Sé que los puede encontrar de probada honestidad y reconocida solvencia, pues él mismo trabaja en equipo con personas que conocen el mundo, están preparadas, e interceden y trabajan incansablemente a favor de él.

Esta tarde, 19 de julio, unos cuantos de nosotros, como tantos jueves, nos reuniremos para presentar en oración delante de nuestro Padre celestial estos problemas que nos acucian por nuestro mal hacer, rogándole que nos asista, dando claridad y corazón a los que nos gobiernan. Otros estaremos con nuestros vecinos y compañeros, mostrando nuestro rechazo por la gran injusticia que suponen estos recortes, entendiendo que además no son la solución al problema.

Con la ayuda de Dios, si cada cual, por una vez, hace lo que debe, saldremos de ésta.

Febe Jordà

Salamanca fue cruzar primero la península: alcanzar la meseta, verde ahora, orgullosa, respirar aires distintos, más secos, inserirnos en el calor de viejas piedras.

Fue ver (¡por fin!) el rostro de amigas, de amigos, tan queridos, añorados durante un año entero. Fue besarles, abrazarles, y reír, desde muy adentro, la alegría de estar tan cerca de nuevo.

Salamanca fue Unamuno y su angustia religiosa, y sus dudas y su genio, su casa, sus papeles, sus poemas, sus fotos y sus aulas.

Salamanca fueron nuestros grandes, los maestros, sus ponencias sabias y eruditas, sus palabras y nuestro respeto, y el sabernos afortunados…

Fue la radio, con sus dudas, y su pena incierta por el futuro y su compañía segura, y sus profesionales recordando, viviendo con pasión, y sufriendo.

Salamanca fue poesía, por sus calles, en sus líneas, sus pintores, sus poetas, los amigos y los premios, toda ella.

Fue también ausencia en la mesa, en la charla, en los paseos, en la mirada.

Salamanca fue breve, hermosa e intensa; fue dulce comunión; y, sobre todo, oración de gratitud al Padre…

Estimada fillola,

En el teu setzè aniversari tinc una notícia bona i una dolenta.

Començaré per la bona: La major part de la teva felicitat i fortuna, és a dir, del teu destí, depèn de tu.

Aquest punt és important perquè, per probabilitat, la teva vida es presenta llarga i amb moltes oportunitats.

Si tu escampes tendresa, respecte, justícia amorosa, i t’esforces en favor dels del teu voltant, és molt possible que ho rebis multiplicat. Té a veure, entre altres coses, amb les cèl·lules mirall del cervell (potser n’has sentit a parlar). I si t’ocupes en construir-te com a persona, procurant d’alimentar el teu esperit, no només de coses que no et facin mal, sinó de coses bones, de les millors a poder ser, cada dia seràs una noia més rica, però amb aquella riquesa que ni els diners poden pagar.

Aquesta és la bona notícia. La dolenta és que la major part de la teva felicitat i fortuna, és a dir, del teu destí, depèn de tu.

Tingues cura dels teus pensaments, perquè es converteixen en paraules. Tingues cura de les teves paraules, perquè es tornen fets. Tingues cura dels teus fets, perquè es converteixen en hàbits. Tingues cura dels teus hàbits, perquè es tornen el teu destí. El que pensem, en això ens convertim.

Tu ja ho saps, tot això, i si no, ja ho intueixes. La llibertat posa a les teves mans, alhora, la responsabilitat d’escollir i de fer-ho bé. I si t’equivoquessis alguna vegada, de redreçar el camí i continuar endavant. Potser rebràs cops inesperats, això mai se sap: si has omplert la teva vida de bons amics, sempre n’hi haurà algun que t’ajudarà en els moments difícils.

Tots hem vist en tu moltes coses bones, des de sensibilitat fins a intel·ligència. Sigues espavilada i construeix-te el millor destí, la millor vida possible.

Potser al teu voltant les regles del joc no siguin sempre aquestes. Però com que estàs entrant en l’edat de ser original, de marcar la diferència, de trobar el camí que et farà gairebé única, et confessem que tenim moltes esperances posades en tu per fer que aquest món sigui una mica millor.

Una abraçada, bonica, i mil petons.

T’estima sempre,

La teva madrina  :O)

Espero que hoy haya amanecido un cielo limpio y azul, y que entre los árboles se filtre la luz de un cálido sol que ilumine este vuestro día tan especial.

Quisiera estar con vosotros, pues los amigos desean acompañar a los que aman en todo momento, y especialmente me gustaría estar a vuestro lado hoy, cuando sé que se cumplen algunos de vuestros sueños, de vuestros anhelos profundos, y me siento feliz y os deseo lo mejor de lo mejor de parte de nuestro común Dios para el camino que emprendéis juntos a partir de ahora. Él hará su parte de bendeciros, fortaleceros y asistiros siempre: vosotros haced la vuestra.

Hoy, tanto si luce el sol como si no, tanto si se ve el cielo azul o lleno de nubes, parece fácil regalaros el uno al otro una sonrisa mirándoos a los ojos, y prometeros el cuidado para todos los días que vendrán, y el esfuerzo que haga falta para sacar vuestra familia adelante, o la fidelidad mutua. Pero sabéis que habrá días más complicados, con vientos racheados, con tormentas oscuras, de noche cerrada.

En esos días, vosotros ya sabéis a dónde tendréis que mirar, dónde deberéis acudir, dónde encontraréis la ayuda segura. Es en el bendito lugar donde comienza la hermosa historia de los que conocemos a Jesús y nos acogemos a su tierno amor. Es a los pies de su cruz.

Allí Él, con la entrega de su vida por cada uno de nosotros, dejó la medida de lo que implica amar, de lo que es querer a otra persona, poniendo siempre el interés y el bienestar del otro por delante del propio, y ponerlo sin pesar, con alegría por el regalo que se hace, sabiendo que es la mejor apuesta por la vida.

Os quiero mucho. Os estoy acompañando, aunque no me veáis, pues mi corazón está con vosotros. Sé que, a pesar de lo que veáis al levantar vuestros ojos al cielo, hoy el cielo es azul, tan azul que ni el mejor pintor podría plasmarlo en su lienzo; y el sol es tan cálido que sentís su calor dentro de vuestros corazones, y que se os apagan las penas y soledades pasadas, y se os encienden las esperanzas y se os abren las sendas futuras; hoy también, entre los árboles, las flores colorean de un modo único el paisaje y lo perfuman todo…

Que tengáis un día fantástico… y una vida plena y maravillosa.

Con cariño, vuestra siempre.

L’ entrada anterior també va ser l’anotació d’una pèrdua.

Avui és un company, un pare, un germà, un fill. En tot cas, algú també molt estimat.

El Sergi i jo

El coneixement de la seva partença ens deixa tan colpejats que no sabem ni si estem reaccionant. I ens adonem de l’absoluta inutilitat de les paraules, que no poden ni descriure el què ha passat, així que molt menys encara el què se suposa que sentim, o el què hauríem de sentir o de dir. I les mirades que voldríem que acaronessin, o les abraçades que haurien de protegir, també manifesten la seva limitació, perquè no arriben a pal·liar les múltiples cares del dolor que, en un moment o altre, sí que comencem a intuir, sord, creixent, i no sabem quan s’aturarà, mentre som en mig d’una confusió més fosca i més espessa que les que ens són conegudes. I ens sentim perduts i ens sabem invàlids.

I, per si no n’érem conscients abans, ara coneixem la soledat en uns termes impensables, per profunds i inabastables, i que potser volíem ignorar tots els altres dies, els que no eren avui. Però avui ja no podem: som éssers humans sols en essència. Com edificar primer i travessar després el pont d’un cor a un altre, per portar consol?

Les punxes del dolor tenen a veure amb la pena sense mesura pel qui veu la seva vida truncada, quan encara no tocava, i amb la separació que sabem definitiva i que ens lacera la ment; amb el que hauria pogut ser de bo i no serà, i el que va ocórrer de dolent i no s’esborra; amb els dolços moments i els alegres, tota una infantesa comuna, la joventut, els dinars, les excursions, les festes, els jocs, i la rancúnia acumulada pels altres moments que van ser d’un altre color; amb la consciència del temps perdut, de les paraules amables no dites, del perdó no regalat; del que esperàvem i no vam rebre, i del que no esperàvem i sí vem tenir… I amb un milió de matisos més.

La pèrdua del Sergi la vivim amb consternació i respecte. No el ploraríem menys encara que no hagués estat algú tan destacat en tants dels àmbits en que es va moure. El Dando, el seu germà, diu d’ell que va ser un aventurer apassionat i un portent en molts esports i activitats. I és ben cert.

Tampoc el ploraríem menys encara que la seva mort hagués estat d’una altra manera, i no a mans d’uns malfactors assassins que no van tenir contemplacions per tal d’obtenir un minso botí.

El plorem perquè l’estimàvem, i això no té res a veure amb cap altra cosa. El plorem malgrat els seus defectes i les seves equivocacions. I per la seva joventut i la seva maduresa alhora. I perquè el trobarem a faltar. I per moltes coses més, cadascú les seves.

I perquè el ploren els nostres amics i germans. I encara que no som capaços de sentir per ells, ni d’acostar-nos al seu cor adolorit, també nosaltres hem patit dolor, gairebé el mateix, i sabem quina terrible cara té i què horrorosa és la seva abraçada.

I aleshores no ens calen les paraules inútils, ni els gestos insuficients. Ens quedem a prop, simplement, per si en algun moment som requerits… per a res en particular i per tot plegat alhora.

http://www.lavanguardia.com/sucesos/20120419/54284948852/piloto-catalan-helicopteros-muere-atraco-zambia.html